
El indicador de temperatura que no sube puede deberse a un termostato atascado en posición abierta, un sensor de temperatura del refrigerante defectuoso, un cableado dañado o un fallo en el tablero de instrumentos. La causa más frecuente en autos como el Versa o el Chevrolet Aveo en México es el termostato abierto, que impide que el refrigerante alcance la temperatura de operación. Según datos de PROFECO en su guía de mantenimiento 2024, el termostato es una de las piezas que más se diagnostica en climas fríos o de montaña, como en CDMX o Toluca. Si el motor no alcanza los 85-90 °C normales, la ECU inyecta más combustible para calentar el motor, lo que aumenta el consumo.
Por ejemplo, con 20,000 km al año, un rendimiento de 12 km/l con gasolina Magna de 87 octanos (precio promedio $24 MXN/litro), el consumo normal es de 1,667 litros. Si el motor opera en frío y eleva el consumo un 12%, necesitas 1,867 litros, un gasto extra de $4,800 MXN anuales. Además, PROFECO señala que la combustión incompleta genera depósitos de carbón en válvulas y bujías. El costo de reparación del termostato varía entre $1,500 y $3,500 MXN en taller independiente, dependiendo del modelo y la ciudad.
Un termostato abierto evita que el motor alcance su temperatura óptima de trabajo. La falla más común no es el sensor, sino el termostato. Conducir con el motor frío aumenta el desgaste y el consumo de combustible.

En mi Sentra 2018, el indicador de temperatura se quedaba abajo todo el día, incluso en el Periférico con tráfico pesado. El mecánico revisó y era el termostato pegado abierto. Lo cambié por uno original y ahora sube normal en 5 minutos. El rendimiento de gasolina mejoró casi 2 km/l. Si ves que nunca sube la aguja, no pienses luego luego en sensor; revisa el termostato primero.

Como mecánico en un taller de la colonia Del Valle, te digo: lo primero que hago es checar el nivel de refrigerante y si el ventilador se enciende en frío. Si el motor no calienta ni en topes ni en subidas, seguro el termostato está abierto. También reviso el sensor con un multímetro, pero el termostato es la causa en 7 de cada 10 casos. En Ciudad de México, donde el clima es templado y se usan autos como el Jetta o el Aveo, es muy común que el termostato se trabe por sedimentos del anticongelante. Cambiarlo cuesta unos $2,000 MXN y te ahorras gasolina a largo plazo.

Manejo Uber en Guadalajara con un K3. En invierno la temperatura apenas subía a un cuarto del tablero, la calefacción no daba aire caliente y los pasajeros se quejaban. Resultó ser el termostato. Lo cambié y ahora en 10 minutos ya tengo calor y el motor rinde bien. Un sensor malo también puede dar lecturas bajas, pero en mi caso el mecánico confirmó con un escáner. La aguja que no sube siempre da lata porque piensas que es algo grave.

Viajo seguido de Monterrey a Saltillo por la autopista, y con mi Corolla 2020 noté que la aguja de temperatura se mantenía apenas arriba de la línea fría, incluso después de 30 km. Llamé a un conocido técnico y me dijo: “termostato abierto, no hay duda”. En carretera el motor se enfría más rápido, así que si no sube, el desgaste del motor y el consumo de combustible se disparan. Lo reemplacé y ahora el motor se mantiene en la mitad del indicador en todo el trayecto. Un dato clave: si en subida tampoco sube, el termostato es el culpable.


