
El ruido al frenar mientras conduces casi siempre se debe a que las pastillas de freno están desgastadas, a que entró suciedad entre la pastilla y el disco, o a que el sistema de frenos no está lubricado correctamente. Ignorarlo puede costarte desde una rectificación de discos hasta la reposición completa de todo el sistema, lo que en un sedán popular como un Sentra modelo 2024 significa entre $4,500 y $9,000 MXN por eje, dependiendo del taller y la zona. Según datos de PROFECO sobre costos de mantenimiento, la vida útil de un juego de pastillas delanteras en condiciones de manejo mixto en CDMX ronda los 30,000 a 40,000 km, y si escuchas un chirrido metálico constante, es probable que el indicador de desgaste ya esté rozando el disco. Si el ruido es más grave, como un rechinido profundo o un golpeteo, el disco puede estar rayado, alabeado por el calor excesivo en el Periférico o en la Autopista México–Querétaro, o incluso tener grietas por fatiga. En el caso de frenos de tambor traseros, comunes en camionetas de trabajo como la Nissan NP300, el ruido puede venir de las zapatas desgastadas o de un ajuste incorrecto del freno de mano. Un cálculo rápido: con 20,000 km anuales en ciudad, cambiar pastillas cada 18 meses, rectificar discos cada dos cambios y purgar el líquido de frenos cada 30,000 km puede mantener el sistema en buen estado. Una revisión anual en un taller de confianza, que incluya limpieza de la pinza y lubricación de guías, cuesta en promedio $1,200 MXN, según estimaciones de la SICT para mantenimiento preventivo en 2024. Rendimiento típico de pastillas: 35,000 km en uso mixto Costo de rectificación de discos por par: $1,800 MXN Costo de cambio de pastillas por eje: $2,800 MXN Costo de purga de líquido de frenos: $800 MXN El costo de frenar cada 50,000 km es de aproximadamente $4,000 MXN, sin incluir posibles daños por demora en la reparación.

En mi Kicks 2023, el ruido al frenar apareció a los 15,000 km. Era un chirrido finito, como de metal contra metal, y solo al frenar en subida en el Estado de México. Resultó ser una piedrita entre la pastilla y el disco. La sacaron en el taller, me cobraron $250 MXN y listo. Los topes en CDMX son el verdadero examen para los frenos.

Si manejas seguido en la Autopista México–Puebla o en carretera, el ruido al frenar puede ser más grave. Cuando el disco se calienta mucho y luego pasa por un charco en época de lluvias, se puede alabear. En mi Jetta, un disco alabeado sonaba como un golpeteo rítmico al frenar desde 80 km/h. Me salió en $1,500 MXN rectificar los dos delanteros, y el ruido se fue.

En zonas de calor extremo, como en Hermosillo o Monterrey, el polvo de freno se acumula más rápido y reseca las guías de la pinza. Eso provoca un ruido sordo al soltar el freno. A mí me pasó con una Tracker: con lubricante de cobre y una cada 20,000 km, el problema desapareció.

Yo compro seminuevos y siempre reviso los frenos en la prueba de manejo. Un ruido suave y constante solo al frenar fuerte, sin vibración, normalmente es pastilla gastada. Pero si el auto vibra y el volante tiembla, los discos ya están torcidos. En un Aveo 2020, eso es señal de que el dueño anterior lo usó en montaña sin cuidar los frenos.


