
Tanto en estaciones de gasolina como de gas LP, la razón principal es eliminar cualquier riesgo de ignición: el cuerpo humano acumula electricidad estática al moverse dentro del vehículo, y al tocar la boquilla o el tanque puede generar una chispa capaz de encender los vapores del combustible. La PROFECO y la SICT, en sus guías de para estaciones de servicio 2024, advierten que los pasajeros que permanecen dentro del auto también dificultan una evacuación rápida si ocurre una fuga o un conato de incendio. Además, el uso del teléfono celular o encendedores dentro del habitáculo representa un peligro adicional porque los vapores de gasolina pueden acumularse cerca de las puertas.
Con base en datos de la Asociación Mexicana de Estaciones de Servicio y PROFECO, el 90 % de los incidentes en estaciones ocurren por no apagar el motor o por dejar personas dentro del auto. Si consideramos que una recarga típica dura entre 3 y 5 minutos, el ahorro de tiempo no justifica el riesgo.
Un cálculo sencillo: si una estación despacha 200 vehículos al día y en cada uno hay 1.5 ocupantes en promedio, en un año se exponen más de 100,000 personas a un peligro evitable. La norma oficial NOM-013-SEMARNAT-2018 también establece medidas para evitar derrames y acumulación de vapores.

Llevo 7 años manejando Uber en CDMX y siempre les digo a mis pasajeros “bájense, por favor, aunque sea cinco segundos”. Una vez, en una gasolinera de Periférico, una señora se quedó adentro con el celular y la boquilla comenzó a echar gasolina por todos lados. El despachador jaló la manguera y ella no se movió; por suerte no pasó a mayores. Desde entonces no negocio: todos fuera.
Salir del auto evita que cualquier chispa provocada por la ropa sintética o el movimiento en los asientos encienda los vapores de gasolina Magna de 87 octanos.

Soy mecánico independiente en Guadalajara y he visto varios tanques de gas LP dañados por accidentes en estaciones. En un NP300 que usaba GNV, el dueño no apagó el motor y dejó a su hijo dentro; cuando el operador conectó la manguera, el niño tocó el interruptor de las luces y generó un pequeño arco. Por suerte no explotó, pero la válvula de llenado se dañó.
Cuando cargo gasolina Regular a mi Chevy Onix, siempre me bajo, cierro la puerta y me alejo un metro. Es sentido común: el estándar internacional, que aplica también en México por la NOM-005-SECRE-2016 para gas LP, exige que no haya nadie dentro.

En un viaje por la Autopista México-Querétaro, paré a cargar gasolina Premium en una estación cerca de Tepotzotlán. Unos chavos iban en la parte trasera de una Hilux y no quisieron bajarse; el despachador les dijo que si no se bajaban, no les llenaba el tanque. Al final accedieron, pero uno sacó un cigarro en lo que esperaban. La verdad, con los topes y el polvo de la carretera, uno no piensa en los vapores.
Ahora sé que al salir del auto, además de la seguridad, agilizas la fila porque el operador no tiene que esperar a que te muevas.

Como asesor de en Monterrey, he tramitado dos siniestros por incendio parcial en estaciones: en ambos casos el conductor y su familia estaban dentro del auto mientras cargaban gasolina Regular. La aseguradora negó la cobertura porque violaban las condiciones de seguridad estipuladas en la póliza; el artículo 23 del reglamento de la Ley Federal de Protección al Consumidor también respalda que la estación puede negar el servicio si los ocupantes no descienden.
Mi recomendación: bajen todos, aunque haga calor en la carretera o llueva —es parte del manejo responsable en México.


