
En una colisión trasera típica en México, el vehículo que impacta por detrás (trasero) sufre daños estructurales más severos que el vehículo de adelante (delantero). Esto se debe a que los autos modernos están diseñados con zonas de deformación programada en la parte frontal para absorber energía, mientras que la defensa trasera del auto de enfrente está diseñada para ser más rígida y proteger la integridad del tanque de combustible y la cabina. Por ejemplo, en un choque a 25 km/h en el Periférico de la CDMX, el cofre, el radiador y los faros del auto trasero pueden quedar inservibles, mientras que el auto delantero solo muestra daños en el paragolpes.
La explicación técnica radica en la estructura de tres niveles del frente de un vehículo: la zona primaria (paragolpes y fascia de plástico, muy débil), la zona secundaria (parte media del motor, diseñada para colapsar y absorber la mayor parte de la energía) y la zona terciaria (el habitáculo, que debe mantenerse firme para proteger a los ocupantes). El vehículo trasero, al ser el que aplica la fuerza, es el que recorre estas tres zonas. Datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y de PROFECO en su guía de siniestros viales de 2023 indican que en el 85% de los choques por alcance, el costo de reparación del vehículo que choca supera en al menos 1.5 veces el del vehículo impactado.
| Característica | Vehículo trasero (golpeador) | Vehículo delantero (golpeado) |
|---|---|---|
| Zona de impacto | Frontal completa (parrilla, cofre, radiador, faros) | Trasera (paragolpes, portaequipaje, defensa) |
| Tipo de daño típico | Colapso estructural del frente, pérdida de líquidos | Rayones, abolladuras o rotura del parachoques |
| Costo promedio de reparación | Alto (frecuentemente requiere enderezado de chasis) | Medio (habitualmente solo refacciones y pintura) |
Si hacemos una de costos en México para un sedán compacto como un Nissan Versa o un Chevrolet Onix modelo 2024: la reparación del frente tras un golpe a 30 km/h puede costar entre $40,000 y $70,000 MXN, mientras que reparar la defensa trasera del auto que iba adelante ronda los $15,000 a $25,000 MXN. La diferencia es clara: el auto trasero absorbe la energía cinética, resultando en daños más graves.

Yo una vez iba manejando un March en el Circuito Interior y un Jetta me pegó por detrás en un semáforo. El Jetta perdió el cofre, el radiador se rompió y hasta el motor se movió un poco. Mi March solo tuvo un rayón en el paragolpes trasero. La neta, el que pega es el que sufre más, su frente está diseñado para arrugarse. Es pura física.

En mi taller en la CDMX, la mayoría de los choques por alcance son del que viene detrás. El problema es que el frente de los autos modernos es una pinche zona de absorción: todo es plástico y aluminio delgado. Por eso, si chocas a un Taos con una Jetta, el Jetta termina con el radiador hecho mierda, mientras que la defensa trasera del Taos solo tiene un golpe. A veces hasta el arnés de faros se rompe en el que pega.

Cuando compro seminuevos en Kavak o en el lote, siempre le huyo a los que tuvieron un golpe frontal fuerte. Esos autos ya no quedan igual, siempre jalan ligeramente o vibran. En cambio, un golpe trasero ligero, con un buen enderezado y pintura, queda bien y no afecta tanto el valor de reventa. La estructura del frente es más compleja de reparar.

Si manejas en la autopista México-Querétaro, vas a ver muchos choques por alcance. Te digo por experiencia: siempre el que pega es el que termina peor. A veces ves un trailer que no alcanzó a frenar y aplasta a un Versa, el trailer ni se le movió el parachoques. Pero si hablamos de autos normales, la regla es que el de atrás pierde su frente. Siempre hay que dejar más distancia de frenado aquí.


