
El parachoques del auto se ubica en la parte delantera (parachoques frontal) y trasera (parachoques trasero). En México, la mayoría de los vehículos ligeros como el Versa, Chevrolet Onix o Volkswagen Jetta usan parachoques de polipropileno, aunque camionetas de trabajo como la Nissan NP300 o Toyota Hilux en versiones base todavía llevan defensas metálicas pintadas. El material plástico se eligió principalmente para reducir peso —un parachoques frontal de polipropileno pesa entre 3 y 5 kg frente a más de 12 kg si fuera de acero—, lo que ayuda al rendimiento de combustible, y para bajar costos de producción y reparación. Según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en su reporte de costos de colisiones urbanas 2024, reparar un parachoques frontal en un auto sedán promedio en CDMX cuesta entre $4,500 y $8,000 MXN, mientras que cambiar uno completo en agencia puede superar los $12,000 MXN. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reporta que cerca del 35% de los accidentes en zonas metropolitanas como el Valle de México ocurren a velocidades menores a 20 km/h, justo donde el parachoques cumple su función de absorción de impacto y protección de la carrocería. Si calculamos el costo operativo asociado a daños en parachoques: con una probabilidad anual del 12% de sufrir un golpe leve (basado en encuestas de PROFECO a aseguradoras) y un gasto promedio de $5,500 MXN por reparación, el costo esperado por año ronda los $660 MXN, sin contar deducibles de seguros. Además, los parachoques contribuyen a la aerodinámica —un diseño más bajo y liso mejora el flujo de aire— y a la protección de peatones, ya que el plástico se deforma en un atropellamiento. En el caso de las defensas laterales dentro de las puertas (barras de acero de alta resistencia), estas no son visibles pero refuerzan la estructura en impactos laterales, complementando el “anillo de seguridad” que rodea al habitáculo. El parachoques delantero es el que más sufre en la ciudad por los topes y banquetas. El material plástico reduce el peso total del auto, mejorando el consumo de combustible. Una reparación de parachoques puede costar menos que el deducible de un seguro.

Mi Versa 2023 trae el parachoques delantero muy bajo. En los topes de la colonia en Iztapalapa ya lo rayé dos veces, aunque no se rompió. La defensa trasera está intacta, pero el frente sufre con las banquetas mal diseñadas. Uso gasolina Magna 87 octanos y el rendimiento no se afecta, pero el plástico del parachoques se ve frágil. Prefiero dejarlo así antes de gastar $5,000 MXN en pintura. Los parachoques de plástico no se oxidan, pero se decoloran con el sol. Los topes de CDMX son el peor enemigo de los parachoques bajos. Un golpe en estacionamiento puede salir caro si no tienes seguro.

En el taller de la colonia Roma veo parachoques rotos todos los días. Los Jetta y Virtus traen un soporte de plástico que se quiebra con cualquier golpe en Periférico. Cambiar el parachoques completo de un K3 con refacción original cuesta unos $7,000 MXN más mano de obra, unos $9,000 MXN total. A veces recomiendo reemplazar solo la tapa si el soporte no está dañado. También instalamos barras de acero en las puertas de autos viejos, como en el Nissan March, para mejorar seguridad lateral. Las defensas metálicas de las NP300 son más fáciles de enderezar que las de plástico. Un parachoques trasero agrietado se puede reparar con calor y plástico de aporte. Los seguros de cobertura amplia cubren el daño, pero el deducible suele ser de $3,000 MXN.

Con mi Onix 2024 en Guadalajara, el parachoques delantero ya tiene marcas de los topes de las entradas de fraccionamientos. No es grave, pero estéticamente se nota. Uso gasolina Regular y el peso extra de una defensa metálica no me conviene. Prefiero que sea de plástico, porque si choco en la carretera a Monterrey se cambia rápido. Los parachoques traseros casi nunca los golpeo, excepto al estacionarme en paralelo. Una pequeña abolladura en el plástico se quita con agua caliente. En mi caso, el seguro de responsabilidad civil no cubre reparaciones estéticas del parachoques.

Para la Hilux doble cabina 2022 que uso en terracerías de Sonora, el parachoques delantero original es de plástico pintado y ya se agrietó con una rama. Lo cambié por uno de acero de posventa, que pesa unos 15 kg más, pero resiste golpes con piedras. En ciudad, mejor ponerle el de plástico para no dañar a peatones. También le instalé una barra de protección en la defensa trasera para enganchar remolques. Uso diésel y el peso extra apenas sube el consumo en 0.3 km/l. Un parachoques de acero cuesta alrededor de $12,000 MXN instalado. En caminos de alta montaña, el plástico no aguanta el impacto de rocas sueltas.


