
Antes de arrancar, el conductor debe revisar 12 puntos clave: llantas, radiador, tablero, luces, herramientas a bordo, niveles de combustible y aceite, nivel de batería, frenos, embrague, posición de la palanca en neutral, limpiaparabrisas y espejos, y que la placa no esté robada ni tapada. También llevar licencia y tarjeta de circulación. En México, omitir esta revisión puede costar caro: según un estudio de la SICT sobre siniestralidad vial 2024, un vehículo con llantas en mal estado incrementa el riesgo de accidente en un 23%. Además, la PROFECO recomienda en su guía de preventivo 2025 que verificar líquidos cada 15 días reduce fallas mecánicas hasta en un 40%.
| Elemento a revisar | Frecuencia recomendada | Beneficio principal |
|---|---|---|
| Presión de llantas | Semanal | Ahorra 3% en combustible y alarga vida útil |
| Nivel de refrigerante | Cada 2 semanas | Evita sobrecalentamiento del motor |
| Luces delanteras y traseras | Antes de cada viaje nocturno | Mejora visibilidad y evita multas |
| Pastillas de freno | Cada 10,000 km | Reduce distancia de frenado en 5 metros |
Con base en 20,000 km al año, invertir 10 minutos extra cada semana representa 8.7 horas al año. Si eso evita una sola reparación mayor de $12,000 MXN, el costo por hora de revisión es de $1,380 MXN, un rendimiento enorme. En la práctica, conductores que siguen esta lista en CDMX reportan menos paradas inesperadas en el Periférico. La clave es no confiarse solo en el tablero: muchos sensores fallan o se encienden tarde.

Como taxista en la Ciudad de México, reviso las llantas cada mañana antes de salir al Periférico. Un clavito o baja presión te deja varado en pleno tráfico. También checo que el pedal del freno tenga respuesta firme, porque los topes y los baches son impredecibles. Las luces son vitales para que te vean en la niebla de la temporada de lluvias. No me ha tocado, pero un compañero perdió medio día por no revisar el nivel del radiador. Revisar las llantas cada semana alarga su vida útil. Un radiador con agua suficiente evita el sobrecalentamiento. Las luces funcionando son clave para la nocturna.

Manejo Uber en Guadalajara, y antes de cada turno lo primero es el tablero: ver que no haya testigos encendidos, sobre todo el de temperatura. Después, el nivel de gasolina, porque en la zona de Andares a veces hay filas enormes en las gasolineras. Los limpiaparabrisas son indispensables; en temporada de lluvia, si no funcionan bien, no ves nada en el Circuito Interior. También reviso que el clutch desacople por completo, porque en el tráfico de la hora pica lo usas a cada rato. Un nivel bajo de refrigerante te puede dejar tirado en el Anillo Periférico. Las escobillas desgastadas son un riesgo en tormentas repentinas. Tener la licencia a la mano evita multas de la Guardia Nacional.

Soy mecánico en Monterrey, y lo que más veo son fallas por no revisar el radiador y la batería. Con el calor de 40°C, si el nivel de refrigerante está bajo, el motor se sobrecalienta en 15 minutos en la carretera a Saltillo. También el ácido de la batería se evapora rápido; revisar el nivel cada mes evita que te quedes sin arrancar. Siempre digo: antes de un viaje largo, chequen las llantas, el aceite y el líquido de frenos. Un radiador con agua suficiente evita el sobrecalentamiento. La batería con nivel bajo es la causa más común de llamadas de auxilio.

Cuando viajo por la Autopista México–Querétaro, lo que nunca olvido es verificar la placa: en las casetas, si está robada o tapada, te paran. También reviso que las herramientas de la cajuela estén completas, porque una llanta ponchada a la altura de Tepotzotlán sin gato es un problema. Y siempre llevo la licencia y la tarjeta de circulación en la guantera, porque los retenes de la Guardia Nacional son frecuentes. Las luces altas y bajas las pruebo antes de salir, sobre todo en tramos sin alumbrado. Tener las herramientas a la mano evita esperar horas por la grúa. La placa visible es obligatoria, no solo por multa sino por .


