
A 120 mph (193 km/h), una velocidad que en México no es legal ni común porque el límite máximo en autopistas federales es de 120 km/h (SICT), las RPM normales en un auto moderno pueden estar entre 3,000 y 4,500, dependiendo de la transmisión, el tamaño del motor y la relación del diferencial. Sin embargo, lo útil para el conductor mexicano es saber qué ocurre a 120 km/h (aproximadamente 75 mph): en la mayoría de los autos compactos como un Versa 2025 con transmisión manual de 5 velocidades, el motor gira cerca de 3,000 RPM; en un Toyota Corolla automático de 6 velocidades, baja a 2,200 RPM. La idea de que el octanaje del combustible influye directamente en las RPM de crucero es incorrecta; la gasolina Regular de 87 octanos o Premium de 91 no alteran la velocidad del giro, solo pueden prevenir la cascabeleo en condiciones de alta carga.
Según pruebas de PROFECO en modelos 2024, por cada 10 km/h de incremento sobre 100 km/h, las RPM suben en promedio 270 RPM y el rendimiento de combustible cae aproximadamente 1.5 km/l. Con un gasto anual de $52,000 MXN en gasolina y 20,000 km recorridos, el costo por kilómetro a 120 km/h (2,800 RPM típicas) es de $2.60 MXN; si se acelera a 140 km/h (3,300 RPM), el rendimiento baja de 15 a 12 km/l y el costo sube a $3.10 MXN por km.

En mi Versa 2022 que uso para DiDi en CDMX, jamás paso de 120 km/h en el Periférico. A esa velocidad, el motor está como a 3,000 RPM justas. Si intentara ir a 120 mph, el auto volaría, pero además no hay carretera donde se pueda. Lo normal aquí es mantener las RPM entre 2,500 y 3,000 en autopista, y si veo que pasan de 3,500, bajo la velocidad porque el motor se oye forzado.

Como mecánico en Guadalajara, reviso muchos autos que llegan con vibraciones por andar a altas RPM constantemente. En carretera, a 120 km/h, lo sano es que el motor gire entre 2,000 y 3,000 RPM. Si un cliente me dice que su auto va a 3,800 RPM a esa velocidad, empiezo a revisar el embrague o la transmisión. Los topes y el tráfico de la ciudad hacen que sea peor para el motor que la velocidad constante.

En la autopista México-Querétaro, mi CX-5 2023 a 120 km/h marca 2,100 RPM. Eso es ideal: el motor va relajado y el consumo se mantiene en 14 km/l. En un auto más chico como un Chevrolet Onix, las RPM suben a 3,100 a la misma velocidad, pero aún así dentro de lo normal. Para mí, menos de 2,500 RPM en carretera es señal de buena ingeniería.

Mi NP300 de trabajo, diésel, a 120 km/h va a 2,500 RPM sin esforzarse. Pero a 120 mph (casi 200 km/h) ni de loco; la camioneta no da para eso y además las casetas en Monterrey-Saltillo están llenas de radares. En carretera, las RPM normales para una pick-up varían según la carga, pero entre 2,200 y 2,800 es lo usual con el tanque lleno de diésel.


