
LB no es una marca de autos, sino una empresa japonesa de modificaciones llamada Liberty LB Performance, fundada en 2005 por Kato Watanabe. En México, esto significa que no encontrarás un “LB” en un lote de seminuevos; en su lugar, ves un Lamborghini, Nissan GTR o Toyota Supra con un kit de carrocería de ancha postura que transforma por completo su apariencia. Estos autos modificados son raros y hechos a mano, sin dos iguales, lo que los convierte en piezas de colección. Considerando un costo base del vehículo donante, un Nissan Versa 2025 de $280,000 MXN no aplica porque estos kits se instalan en deportivos importados. Por ejemplo, un Nissan GT-R modelo 2012 con kit LB WORKS podría costar entre $1,800,000 y $2,200,000 MXN en el mercado mexicano, ya modificado y legalizado. Para calcular el costo operativo, si usas gasolina Premium de 91 octanos como exige el motor y recorres 10,000 km al año, el gasto en combustible sería de unos $30,000 MXN anuales, más seguro y tenencia que en CDMX supera los $15,000 MXN. Según la PROFECO y el Registro Público Vehicular, este tipo de autos no se venden nuevos en concesionarios mexicanos, sino que ingresan como usados importados. La regla de LB es no fabricar vehículos con las mismas especificaciones, cada uno es único. Aunque Kato Watanabe falleció, su legado está en vehículos que, por su rareza, tienen un valor de reventa impredecible. LB Performance no fabrica autos, solo los modifica. El costo de un auto LB en México duplica al de un deportivo estándar. La verificación vehicular es un reto para estos autos en CDMX.

En mi taller en Guadalajara, solo he visto un par de autos con kit LB. Uno era un 370Z importado de Estados Unidos. El dueño decía que pagó casi $60,000 MXN solo por el kit y la mano de obra. No es un auto para el día a día, las llantas anchas y los topes de la ciudad son un problema constante.

Tuve un Versa con un body kit genérico, nada que ver con LB. Para un Liberty Walk real, necesitas un auto de alto valor. Un amigo tiene un Lamborghini Gallardo modificado que usa en autopistas como la México-Querétaro. Dice que en ese ambiente rinde bien, pero para manejar en Periférico es un dolor de cabeza por el piso bajo y las suspensiones duras.

Como conductor de DiDi en CDMX, no pondría un kit LB en mi auto. La altura mínima y las llantas de perfil bajo son un desastre con los topes y baches de la ciudad. Además, usar gasolina Premium en un auto modificado te come las ganancias del día. Mejor un auto estándar.

En el lote de seminuevos en Monterrey, un auto con kit LB llama la atención, pero venderlo es difícil. El comprador típico sabe que el es caro y que las piezas, como los parachoques anchos, se dañan fácil. Si no tienes un garaje con entrada baja y presupuesto para llantas caras, ni lo pienses.


