
En clima caluroso, lo más crítico para un auto en México es mantener la presión de llantas correcta y revisar el sistema de enfriamiento, porque las altas temperaturas aumentan el riesgo de reventones y sobrecalentamiento, especialmente en trayectos como la Autopista México–Querétaro o las vialidades del Periférico de la CDMX. Según datos de la SICT, la presión de llantas debe ajustarse en frío y según la carga del vehículo; una presión baja incrementa el consumo de gasolina hasta en 2 km/l y acelera el desgaste irregular. Un cálculo simple: si recorres 20,000 km al año y tu auto rinde 14 km/l con presión correcta, gastas 1,429 litros de gasolina Magna de 87 octanos. Con presión baja, el rendimiento baja a 12 km/l, necesitas 1,667 litros, un exceso de 238 litros que a $24 MXN el litro representa $5,712 MXN adicionales. La PROFECO, en su guía de 2024, recomienda revisar la presión cada 15 días en temporada de calor. Otro punto vital es el nivel del electrolito en la batería: el calor acelera la evaporación del agua destilada, y si las placas quedan expuestas, la batería pierde capacidad y puede dejar el auto varado en horas pico. En CDMX, donde las verificaciones vehiculares exigen que el sistema eléctrico funcione bien, una batería descuidada puede causar fallas en el arranque. También el indicador de temperatura no debe pasar de 95°C; si sube, hay que orillarse, abrir el cofre y esperar a que el motor se enfríe. Evitar usar sandalias al conducir porque en una frenada de emergencia se resbalan, y no dejar encendedores de gas en el tablero porque a más de 40°C pueden explotar y provocar un incendio. Una revisión completa antes de salir incluye llantas, líquido de frenos, anticongelante, limpiaparabrisas y el aire acondicionado. Aquí algunos datos clave para el calor extremo:
| Aspecto | Recomendación | Impacto |
|---|---|---|
| Presión de llantas | Revisar en frío cada 15 días | Ahorro de $5,712 MXN anuales en gasolina |
| Nivel de batería | Rellenar con agua destilada cada mes | Evita fallas de arranque en climas cálidos |
| Temperatura del motor | No exceder 95°C | Previene daños en la junta de la culata |

En CDMX, con el tráfico pesado del Circuito Interior y el sol de mediodía, el aire acondicionado trabaja al máximo. Una vez se me hizo vapor lock en la bomba de gasolina usando Magna de 87 octanos; tuve que orillarme en Periférico y esperar 20 minutos a que se enfriara el motor. Ahora uso gasolina Premium de 91 octanos en verano y evito rodar con el tanque por debajo de medio. El rendimiento en ciudad con AC encendido me da apenas 10 km/l.

Como taxista en Guadalajara, en temporada de calor reviso la presión de llantas cada semana porque el asfalto caliente las eleva hasta 5 psi. Una vez se me reventó una llanta en la carretera a Zapopan y fue un susto enorme. También el ácido de la batería se evapora más rápido; cada dos meses reviso el nivel y relleno con agua destilada que compro en la , no la del grifo porque daña las placas. La PROFECO recomienda hacerlo así para alargar la vida útil.

En viajes de CDMX a Monterrey, el calor me da sueño a medio camino. Uso lentes de sol claros porque los muy oscuros retrasan la reacción; leí que un retraso de 100 milisegundos equivale a 2.2 metros de frenado extra. Prefiero detenerme cada dos horas en las casetas para estirar las piernas y tomar agua. Con el aire acondicionado puesto todo el trayecto, el rendimiento en carretera baja a 13 km/l.

Administro una flotilla de reparto en la costa de Veracruz, donde el calor húmedo es extremo. Exijo que cada mañana revisen la presión de llantas, el nivel de refrigerante y que no dejen encendedores o perfumes en el tablero. El año pasado se incendió una camioneta por un encendedor explotado bajo el sol. Ahora todos los vehículos llevan extintor, como sugiere la Guardia Nacional Carreteras. También cambio los limpiaparabrisas cada tres meses porque el sol los reseca.


