
El testigo de presión de llantas en tu tablero te está avisando, de manera directa, que al menos una llanta tiene una presión incorrecta, ya sea por debajo del nivel recomendado por el fabricante (generalmente entre 30 y 35 psi para autos compactos en México) o, en casos menos comunes, por exceso de presión. Ignorar esta advertencia no solo afecta la al reducir el agarre en curvas y aumentar la distancia de frenado, sino que también incrementa el desgaste irregular de la banda de rodamiento y, según datos de la PROFECO, puede elevar el consumo de combustible hasta en un 3% en conducción urbana. En un estudio de 2024, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) reportó que una presión 10% por debajo de lo normal reduce la vida útil de la llanta hasta en un 15%. Para que lo veas claro en números, si manejas 20,000 km al año en un auto como un Nissan Versa o un Chevrolet Onix, que rinden en promedio 16 km/l con presión correcta, circular con las llantas bajas (digamos a 28 psi) te haría perder aproximadamente 37.5 litros de gasolina Magna al año. A un precio estimado de $24 MXN por litro, estarías quemando cerca de $900 MXN anuales solo por no inflar las llantas. Además, el desgaste prematuro puede obligarte a cambiar las llantas un año antes de lo esperado, añadiendo un costo extra de $4,000 a $8,000 MXN. El sistema, conocido como TPMS, viene de fábrica en la mayoría de los autos vendidos en México desde 2020 por la NOM-194-SE-2021; cuando el testigo se enciende fijo, revisa la presión en frío y ajústala, y si parpadea al arrancar, acude a un taller porque hay una falla en el sensor.
| Estado de la llanta | Presión típica (psi) | Efecto en rendimiento (km/l) | Desgaste estimado |
|---|---|---|---|
| Correcta | 32 - 35 | 16.0 | Normal |
| Baja (10% menos) | 28 - 30 | 15.5 | 15% más rápido |

En el taller donde trabajo, en Naucalpan, me llegan al menos tres carros a la semana con el testigo encendido. El 80% de las veces es porque traen las llantas a 26 o 27 psi. Con los topes de la Ciudad de México y el Periférico, es súper común que bajen presión. Los sensores directos del TPMS son precisos, pero también delicados; si uno falla, el testigo parpadea y no lo apagas con solo inflar. No gastes en cambiarlos sin antes checar si es solo una válvula dañada o una batería de sensor agotada, que pasa mucho en autos de 5 años en adelante como un Jetta o un 3.

Soy Uber en Guadalajara, manejo un Versa modelo 2023, y cuando se me prende el testigo durante un viaje, lo primero que hago es buscar una gasolinera para checar presión. He notado que con las llantas a 30 psi, que es lo que marca mi manual para carga ligera, el auto responde mejor en los arranques del tráfico pesado y no se siente tan duro en los baches de la Calzada Independencia. Una vez lo dejé pasar dos días, y el rendimiento habitual de 14 km/l se me fue a 13.1 km/l. No me lo esperaba. Además, en temporada de calor, como pasa aquí de abril a junio, una llanta baja se calienta más rápido y el riesgo de reventón sube.

Cuando un seminuevo en México, siempre reviso que el testigo de presión funcione al encender el auto. Si no se enciende en el tablero al dar el arranque o se queda fijo aunque las llantas estén bien, es señal de que el sistema TPMS está desactivado o tiene un sensor averiado. En un lote de autos, esto suele significar que el dueño anterior le quitó importancia a las llantas. Pedirle al vendedor que lo revise antes de cerrar el trato te ahorra dolores de cabeza.

Conduzco seguido la Autopista México-Querétaro por trabajo, una ruta de unos 200 km. Si el testigo de presión se prende a mitad del camino, lo mejor es salir en la próxima caseta y parar en una vulcanizadora. He visto camionetas como la Hilux o la NP300 con reventones por traer presión muy baja y cargar peso. En carretera, una llanta desinflada te puede costar el control del vehículo a 110 km/h. Mi consejo: ten un inflador portátil en la cajuela, porque las gasolineras en la autopista no siempre tienen el medidor calibrado.


