
Ese símbolo en el tablero es el testigo de temperatura del refrigerante del motor. Cuando se queda encendido después del autodiagnóstico inicial, significa que el motor está sobrecalentándose, falta líquido refrigerante o hay una fuga en el sistema de enfriamiento (radiador, bomba de agua, mangueras). De acuerdo con PROFECO en su guía de vehicular 2023 y SICT en la Norma Oficial Mexicana NOM-036-SCT-2-2019 sobre seguridad en carretera, la temperatura óptima de operación ronda los 90 °C. Al superar ese punto, el refrigerante puede hervir (lo que conocemos como “hervir el motor”) y provocar daños graves.
Lo primero: no te asustes, pero actúa con calma. Reduce velocidad, oríllate en un lugar seguro y deja el motor encendido unos minutos en ralentí antes de apagarlo. Apagar de golpe impide que el ventilador y la circulación del agua sigan enfriando las piezas internas. Si ves que el nivel está bajo y no hay vapor excesivo, una vez que el motor se haya enfriado (espera al menos 20 minutos), puedes rellenar con el mismo tipo de refrigerante que usa el auto, nunca con agua simple. El agua de la llave contiene minerales que forman sarro y reduce la vida del sistema.
Un cálculo útil: el costo de un cambio preventivo de refrigerante cada 40,000 km en un sedán promedio como un Nissan Versa o un Chevrolet Onix ronda los $1,200–$1,800 MXN en un taller de confianza. En cambio, una reparación por sobrecalentamiento (junta de culata dañada, pistones rayados) puede costar entre $8,000 y $25,000 MXN, según PROFECO. Eso significa que el mantenimiento preventivo representa menos del 10% del costo de una avería mayor. Además, el testigo de temperatura suele encenderse por fugas pequeñas que, si se atienden a tiempo, evitan que tengas que remolcar el auto hasta un taller.
Si el testigo se enciende en carretera, como en la Autopista México–Querétaro o rumbo a Puebla, no intentes llegar al siguiente pueblo. Oríllate de inmediato, pon las luces intermitentes y llama a tu seguro de asistencia vial. Manejar con el motor caliente puede fundir las bielas y dejar el auto inservible.

Me pasó en Periférico, a la altura de Santa Fe, justo en hora pico. Vi la lucecita del termómetro con las ondas y empecé a sudar más que el motor. Lo bueno es que traía un litro de refrigerante en la cajuela – lo reviso cada mes desde que un mecánico me dijo que en CDMX, con el tráfico pesado, el ventilador eléctrico batalla mucho. Lo dejé enfriar 15 minutos, rellené y se apagó el testigo. Nunca uses agua de la llave, te lo digo por experiencia: se evapora rápido y deja sarro.

Como mecánico en un taller de la colonia Narvarte, veo mínimo dos casos por semana con ese testigo encendido. La falla más común en autos como el Jetta o el K3 es la tapa del radiador ya no sella bien – pierde presión y el refrigerante hierve antes de tiempo. Mucha gente llega diciendo “le eché agua porque no tenía otra”, y al destapar el radiador parece un café con leche por el óxido. El truco barato: cambiar la tapa cada dos años, cuesta unos $250 MXN. Si ves manchas verdes o rosadas abajo del carro, tienes fuga en la bomba de agua o en una manguera.

En Guadalajara, con el calorón y el tráfico de López Mateos, ese testigo se prende si no traes el nivel correcto. Yo manejo un taxi Aveo 2023 y aprendí a la mala: una vez se me apagó el motor en pleno cruce. Ahora llevo siempre un galón de refrigerante Prestone y reviso el depósito cada viernes. El ventilador debe prender solito cuando el motor llega a temperatura; si no lo escuchas, algo anda mal.

Cuando un seminuevo en México, revisa ese símbolo en el tablero al arrancar. Si tarda más de 3 segundos en apagarse o parpadea, el sistema de enfriamiento tiene un problema. En los lote de autos en Monterrey he visto muchos Sentra con fugas ocultas que tapan con sellador barato. Mejor lleva el coche a un escaneo con PROFECO o a un taller de confianza antes de firmar. Una junta de culata dañada te sale más cara que el propio auto.


