
Arrancar pisando el acelerador a fondo significa presionar el pedal del acelerador hasta el tope justo cuando enciendes el motor, una práctica que en México es más común de lo que debería, especialmente en autos con carburador o en modelos muy viejos. En los vehículos modernos con inyección electrónica, como un Versa 2025 o un Chevrolet Aveo, hacer esto no solo es innecesario, sino que provoca un desgaste prematuro del motor y la transmisión. Los sistemas de inyección ya regulan la mezcla aire-combustible al arrancar, y al forzar el acelerador, inyectas combustible extra que no se quema bien, generando carbonilla en las bujías y el múltiple de admisión. Según PROFECO, en pruebas de consumo realizadas en 2023, esta práctica puede reducir el rendimiento de combustible hasta en un 15% en ciudad, y según datos de SICT sobre mantenimiento vehicular, aumenta la frecuencia de cambios de aceite y bujías. Además, en autos como el Volkswagen Jetta o el Toyota Corolla, acelera el desgaste de los soportes del motor y la transmisión CVT. Para un conductor en CDMX que enfrenta el tráfico del Periférico o los topes de la colonia Condesa, arrancar así es un riesgo de perder el control en superficies mojadas o con baches. Un cálculo rápido: si el desgaste anticipado del motor te obliga a un ajuste mayor a los 80,000 km en lugar de 120,000 km, el costo adicional ronda los $18,000 a $25,000 MXN, dependiendo del taller y la zona. Pisar el acelerador a fondo al arrancar solo acelera el deterioro del motor y la transmisión sin ningún beneficio real. Rendimiento de combustible: se reduce hasta un 15% en ciudad. Costo de ajuste mayor anticipado: entre $18,000 y $25,000 MXN. Vida útil del motor: se acorta en aproximadamente 40,000 km.

En mi taller en Guadalajara, he visto motores de Sentra y Kia K3 llegar con los cilindros rayados solo por arrancar pisando el acelerador a fondo todas las mañanas. El aceite frío no lubrica bien, y al subir las revoluciones de golpe, el metal se desgasta más rápido. Un cliente dejó de hacerlo y notó que el motor sonaba más suave en menos de un mes.

Yo manejaba un Jetta 2019 y siempre lo arrancaba normal, pero un cuate que traía un Virtus lo pisaba a fondo porque creía que “limpiaba” el motor. A los 40,000 km, el Virtus ya gastaba aceite y las bujías se le llenaban de hollín cada 10,000 km. En CDMX, con el tráfico de Insurgentes y los topes, ese tiro de aceleración solo te hace patinar y gastar gasolina de más.

En Monterrey, con el calorón del norte, arrancar así es peor porque el motor ya está caliente del sol y al forzarlo, el sistema de enfriamiento sufre más. En un Seltos que revisé, el radiador empezó a fallar por los cambios bruscos de temperatura. No le hagas, nomás te gastas dinero en refacciones antes de tiempo.

Una vez, en la autopista México–Querétaro, un cuate arrancó a fondo en una gasolinera y casi se estrella porque las llantas delanteras patinaron en el asfalto mojado. Si traes un MG5 o un Chevy Onix, el control de tracción no siempre alcanza a compensar ese jalón. Para carretera, mejor arranca suave y deja que el motor se asiente antes de acelerar.


