
Manejar a altas revoluciones en una marcha baja sobrecalienta el motor, quema más gasolina y acelera el desgaste del embrague y la transmisión. En motocicletas comunes en México, como la Italika FT150 o la Vento V2 250, circular en segunda o tercera marcha a 80 km/h provoca que el motor gire entre 7,000 y 9,000 RPM de forma constante. Con base en pruebas de PROFECO sobre consumo de combustible en motos urbanas 2023, el rendimiento puede caer de 35 km/l a menos de 22 km/l en esas condiciones, lo que representa un gasto extra de hasta $1,500 MXN al mes si recorres 1,000 km. Además, la temperatura del aceite sube rápido, lo que acelera la degradación del lubricante y obliga a cambios de aceite cada 1,500 km en lugar de cada 3,000 km. En carretera, como en la Autopista México–Puebla, mantener altas RPM en baja marcha sobrecarga la cadena de transmisión y los dientes del sprocket, reduciendo su vida útil a la mitad. El costo de reemplazar un kit de transmisión en una moto de 150 cc en taller de la CDMX ronda los $1,800 MXN, mientras que un embrague nuevo puede costar $3,500 MXN. La acumulación de carbono en la cámara de combustión también es más notoria, generando fallas en el arranque y pérdida de potencia en subidas como las de la carretera a Toluca. Para una moto con valor de $45,000 MXN, el costo operativo extra por manejar así suma aproximadamente $8,000 MXN al año entre combustible, adelantado y mayor desgaste de piezas.

En mi taller en el Estado de México, veo motos Italika y Hero que llegan cada mes con el embrague cocido por ir en primera o segunda a 70 km/h en el Periférico. La placa de presión se deforma y el disco patina. Un cliente de Ecatepec gastó $4,200 MXN en embrague nuevo por esa costumbre.

Uso una Vento V2 250 para ir de Guadalajara a Chapala los fines de semana. Una vez me quedé en tercera a 90 km/h todo el trayecto por no meter la cuarta. El motor sonaba como licuadora y al llegar, el aceite salía casi hirviendo. Desde entonces, subo cambios a tiempo y el rendimiento subió a 30 km/l.

Soy repartidor en CDMX con una Italika 150. Si voy en segunda a 60 km/h por Avenida Insurgentes, el motor se calienta feo en el tráfico. He aprendido que a 45 km/h ya debo meter la tercera. Menos revoluciones, menos paradas en el taller.

Manejé una moto de carga en Monterrey y un compañero siempre rodaba en primera a 50 km/h en la subida al Cerro de la Silla. En tres meses, el motor perdió compresión y la transmisión quedó suelta. El taller cotizó $6,000 MXN por reparar el cilindro y la cadena. No vale la pena.


