
Sí, hay que retirar las piedras pequeñas atascadas en los neumáticos, aunque muchas veces se pasan por alto en la rutina de . En México, con calles llenas de topes, baches y obras viales en CDMX, Guadalajara y Monterrey, es común que piedras de todo tamaño se incrusten en la banda de rodadura. Si no se sacan, el primer problema que notas es un ruido molesto que aumenta con la velocidad, pero lo más grave es la pérdida de capacidad de drenaje. Los surcos están diseñados para evacuar agua en lluvias; cuando se tapan, el riesgo de aquaplaning en el Periférico o en la Autopista México–Puebla se dispara. Según un análisis de PROFECO sobre seguridad vial en 2024, un neumático con surcos obstruidos reduce hasta un 18% la adherencia en pavimento mojado. Además, las piedras con bordes filosos pueden perforar la capa de caucho que protege los alambres de acero, exponiéndolos a la humedad y oxidación, lo que a la larga provoca reventones. En carretera, a 110 km/h, una piedra que golpea el asfalto repetidamente genera calor localizado y puede debilitar la estructura interna.
Para darte una idea del costo real: si una piedra daña un neumático y obliga a reemplazarlo antes de tiempo (digamos a los 25,000 km en lugar de 50,000 km), la pérdida económica es de aproximadamente $2,800 MXN por llanta en un modelo de gama media como un Nissan Versa 2025. Considerando 20,000 km al año, eso equivale a $0.14 MXN por km solo por ese desgaste anticipado, sin contar el mayor consumo de combustible por la resistencia a la rodadura. La recomendación de SICT en su guía de mantenimiento preventivo 2023 es revisar los neumáticos cada 15 días y retirar cualquier piedra visible con una herramienta roma.
| Problema | Consecuencia en México |
|---|---|
| Ruido al conducir | Molestia en cabina, puede ocultar sonidos mecánicos |
| Reducción de drenaje | Mayor riesgo de aquaplaning en lluvias de CDMX |
| Daño a la carcasa | Reventón en autopista, costos de reparación |

Todas las semanas me toca sacar piedritas de las llantas de mi March, sobre todo después de pasar por el Circuito Interior o por la zona de Santa Fe. El ruido que hacen es insoportable, pero lo que más me preocupa es que en temporada de lluvias, con los charcos enormes que se forman en la avenida Insurgentes, las llantas pierden agarre. He visto cómo otras personas se van de lado. Prefiero gastar cinco minutos con un destornillador de punta plana que arriesgarme a un cambio de neumático.

Como mecánico en un taller de la colonia Del Valle, te digo: las piedras no solo hacen ruido, también van desgastando el hule de la banda de rodadura de manera irregular. Si el auto entra con piedras muy clavadas, al darle servicio de rotación y balanceo a veces nos encontramos con que el neumático ya tiene una deformación. En autos como el Jetta o el Aveo que llegan con muchas piedras, recomiendo usar una pinza de punta fina o un gancho de metal, pero sin forzar. Lo peor es cuando el conductor deja las piedras por meses y después aparece una ampolla en el costado.

Manejo Uber en la zona de Polanco y Condesa, y las piedras son el pan de cada día por los topes de la colonia. Si no las quito, el rendimiento de gasolina Regular baja unos 2 km/l según he notado, porque el motor trabaja más para vencer la resistencia. Además, el ruido me molesta con los pasajeros. Una vez una piedra me reventó una llanta en la autopista a Querétaro, y desde entonces reviso los neumáticos cada domingo.

En la ruta de reparto de Monterrey a Saltillo, las llantas se llenan de piedras por la grava que suelta la de la carretera. He aprendido que si no las sacas a tiempo, el calor del asfalto a 40°C las incrusta más y pueden perforar la capa interior. Uso una herramienta de plástico para no dañar el caucho, y cada 10,000 km cambio la posición de las llantas. Con las piedras, pierdes tracción en las curvas de la sierra, y eso no se perdona.


