
El VIN (Número de Identificación del Vehículo) del fortwo se encuentra en el compartimento de carga, justo debajo de la alfombra térmica del maletero, porque el motor está atrás. Para verlo, levanta el portón trasero, retira la cubierta aislante y busca una plaqueta metálica con 17 caracteres alfanuméricos en mayúsculas. En México, ese código es clave para todo: desde el trámite de verificación vehicular en CDMX hasta la consulta de historial en PROFECO o el registro ante SICT. Por ejemplo, un smart fortwo 2019 con motor 0.9 turbo (90 hp, 135 Nm) consume unos 18.5 km/l en ciudad con gasolina Premium de 91 octanos según recomendación de fábrica. Si recorres 15,000 km al año, el costo anual de combustible ronda los $25,800 MXN (calculando $14.50 MXN por litro de Premium). Además, el VIN te permite saber si el auto tiene reporte de robo en el Repuve o si está al corriente de tenencia y refrendo —en CDMX un smart 2019 paga alrededor de $2,800 MXN anuales de tenencia, aunque depende del estado. La ubicación concreta del VIN evita que los compradores de seminuevos se topen con placas adulteradas o autos clonados. Un detalle práctico: al venderlo, el comprador siempre pide el VIN para cotejar con el historial de Kavak o Mercado Libre Autos. Con base en datos del INEGI 2023 sobre parque vehicular, los microautos como el smart representan menos del 2% de las ventas en México, pero su valor de reventa se sostiene mejor si el VIN está legible y coincide con los documentos.

Yo tengo un fortwo 2019 y la primera vez que buscaba el VIN casi me vuelvo loco. Resulta que está en la cajuela, debajo de una especie de tapete térmico que cubre el motor. Solo levantas la tapa del maletero, quitas esa manta y ya ves la plaquita plateada. En CDMX, cuando fui a hacer la verificación en el SEMOVI, el inspector me pidió el VIN para checar que coincidiera con la tarjeta de circulación. Ahí aprendí que no está en el tablero como en la mayoría de los autos.

Si eres mecánico en Guadalajara o Monterrey y te llega un , el VIN está en el maletero, justo detrás del asiento del conductor – el motor está atrás, así que no hay capó delantero. Para los que compran un smart de segunda mano, revisar ese VIN es lo primero que hago: me subo al auto, abro el portón trasero, y con una linterna busco la placa debajo del aislante. Así verifico si los números coinciden con la factura y si no hay señales de que hayan intentado borrarlos o alterarlos.

En el lote donde trabajo, los son raros pero cuando llega uno, siempre le tomo foto al VIN del maletero. Ese número es la clave para consultar en la página de PROFECO si el auto tiene llamados a revisión pendientes. Un smart 2019 tuvo una campaña por el soporte del motor, y sin el VIN exacto no puedes saber si ya lo repararon. Además, muchos compradores en CDMX piden el VIN antes de dar el enganche para revisar adeudos de verificación o placas.

Viajo seguido por la Autopista México-Querétaro con mi y en un retén de la Guardia Nacional me pidieron el VIN. Como no lo traía a la mano, tuve que abrir el maletero en la orilla de la carretera, quitar la alfombra térmica y mostrar la plaquita. Desde entonces llevo una foto del VIN en el cel. Se me hace práctico porque está a la vista si sabes dónde, pero si nunca lo has buscado, te lleva un buen rato en pleno calor del Bajío.


