
En días lluviosos en México, la pérdida de potencia se debe principalmente a dos factores: la humedad condensa dentro del distribuidor o en las bobinas de encendido, afectando la chispa, y la baja temperatura reduce la presión de las llantas y aumenta la fricción. Además, el motor necesita más energía para alcanzar su temperatura óptima. En ciudad de México, con sus 2,240 metros de altitud, este efecto se acentúa porque el aire ya es más delgado. Según PROFECO, en su guía de para temporada de lluvias 2024, revisar el sistema de encendido antes de la temporada reduce hasta 40% las fallas de arranque. La SICT también recomienda verificar la presión de llantas cada quince días durante lluvias, ya que en promedio bajan 2 psi con el frío.
Para calcular el impacto real en tu bolsillo: si conduces 15,000 km al año en CDMX, con un rendimiento habitual de 12 km/l, y la presión baja 2 psi, el consumo extra puede ser de 0.3 km/l menos. Eso equivale a unos 325 litros adicionales de gasolina Regular de 87 octanos al año, que a $24 MXN por litro significan $7,800 MXN extra. Sin contar la pérdida de potencia que sientes al acelerar en pendientes como las de la Autopista México–Puebla.
Algunos puntos clave:
Rendimiento de combustible: 12 km/l (CDMX, lluvia)
Costo anual extra estimado: $7,800 MXN
Presión de llantas recomendada: 32 psi en frío

Trabajo en un taller en Iztapalapa y cada agosto llegan clientes con el mismo pedo: el carro no jala en la lluvia. Casi siempre es el distribuidor o las bujías con humedad. Una vez, un March 2015 llegó sin fuerza en Periférico; le limpiamos la tapa del distribuidor y quedó. Si tienes un auto más viejo, ponle grasa dieléctrica en los contactos y evita mojar el motor al lavarlo.

Tengo un Versa 2020 y en la temporada de lluvias en el Estado de México noté que el motor se sentía ahogado al subir el Circuito Interior. Medí la presión de las llantas y estaban en 28 psi, cuando normalmente llevo 32. Las inflé y la potencia regresó. También revisé el filtro de aire porque con los charcos entra más humedad. Ahora cada que llueve fuerte, chequeo todo antes de salir.

Manejando en Guadalajara con mi Aveo 2018, en días lluviosos el aire acondicionado roba más potencia y el carro apenas responde. Lo que hago es apagar el compresor si voy a subir una pendiente. También cambié las bujías por iridio: mejoró la chispa en húmedo. Eso sí, la lluvia siempre te hace sentir que el auto pesa más.

Viajando de la CDMX a Querétaro por autopista, una tormenta me cayó encima. El motor empezó a tironear y casi se apaga. Me orillé, revisé y el filtro de aire estaba empapado porque pasé por un charco profundo. Lo cambié por uno seco que traía de repuesto y el carro respondió normal. La lección: no cruces encharcamientos a más de 20 km/h; el agua entra al múltiple de admisión.


