
Sí, es una práctica común en México, especialmente en ciudades como CDMX, Guadalajuara o Monterrey, donde el sol de verano puede elevar la temperatura interior del auto a más de 60°C si las ventanas quedan cerradas. La razón principal es que una pequeña abertura de unos 2 a 3 centímetros permite la salida del aire caliente acumulado, reduciendo el calor al regresar y evitando que los materiales del interior se degraden tan rápido. Según un estudio de PROFECO sobre habitáculos bajo exposición solar en 2023, la temperatura dentro de un vehículo cerrado puede alcanzar hasta 67°C en menos de 30 minutos, mientras que con una ventana abierta se mantiene unos 10°C por debajo. Esto no solo hace más llevadero el reingreso, sino que también reduce la carga del sistema de aire acondicionado y el consumo de gasolina, que en autos como el Versa o el Chevrolet Onix puede aumentar hasta un 15% si el interior está extremadamente caliente al arrancar.
| Situación de estacionamiento | Temperatura interior estimada (después de 1 hora) | Diferencia |
|---|---|---|
| Ventanas cerradas | 55°C – 67°C | – |
| Ventanas abiertas 2-3 cm | 42°C – 50°C | –10°C a –17°C |
Sin embargo, hay riesgos reales. En zonas con alta incidencia de robo a autos estacionados, como el centro de CDMX, Ecatepec o algunas colonias de Guadalajara, dejar una rendija facilita que alguien introduzca un alambre o gancho para abrir la puerta. La SEMOVI CDMX ha recomendado en campañas de seguridad vehicular no dejar ventanillas abiertas si el auto queda a la vista de la vía pública o en estacionamientos sin vigilancia. También hay que considerar que el polvo, el smog y la lluvia pueden entrar; en temporada de lluvias en el Valle de México, una tormenta repentina puede mojar los asientos si la abertura es mayor. En términos de mantenimiento, los autos con sellos de hule desgastados pueden filtrar agua, y en climas costeros como Veracruz o Cancún, la humedad acelera la formación de moho en las alfombras. Por último, para autos como el VW Jetta o el Mazda 3 con interiores de cuero, la exposición directa y continua al sol sin ventilación sí puede resecar y agrietar los asientos a largo plazo. Una buena alternativa es combinar la ventana abierta con un parasol térmico en el parabrisas, que reduce la temperatura hasta 15°C adicionales.

En mi caso, con un March modelo 2023 en CDMX, siempre dejo una rendija de unos 3 cm cuando estaciono en la calle durante el verano. El interior se siente mucho menos sofocante al regresar, y el aire acondicionado tarda la mitad en enfriar. Claro, hay que tener cuidado con los carteristas, pero en mi colonia no he tenido problemas. La sombra es tu mejor aliada en verano.

Como mecánico en un taller del Estado de México, he visto que dejar las ventanas un poco abiertas sí alarga la vida de los plásticos del tablero, sobre todo en autos como el Aveo o el Kia K3 que se calientan mucho. Lo que sí noto es que la entrada de polvo puede tapar los filtros de cabina más rápido, así que hay que cambiarlos cada 8,000 km en lugar de cada 12,000. El calor extremo sí degrada los sellos de las ventanas.

Uso mi RAV4 híbrido para DiDi en Guadalajara, y en verano dejo la ventana trasera derecha abierta unos 2 cm mientras espero clientes. El interior no se vuelve un horno, y la batería híbrida no batalla tanto para arrancar el compresor. Un parasol es más seguro que dejar la ventana abierta si dejo el auto en zonas como el Centro Histórico.

He manejado un Jetta 2021 por carretera entre Querétaro y CDMX, y cuando paro a comer en casetas de peaje, siempre dejo una rendija. El calor del asfalto en verano hace que el interior se ponga insoportable en cinco minutos. Lo único malo es que en días de tolvanera entra tierra fina a los asientos de tela. Si dejas la ventana abierta, que sea solo un par de centímetros.


