
Apagar la calefacción del auto en México es más sencillo de lo que muchos creen: solo gira la perilla de temperatura del rojo al azul. Al hacerlo, el sistema deja de enviar aire caliente al habitáculo. Si el ventilador sigue encendido, estarás recibiendo aire a temperatura ambiente o del exterior. Para asegurarte de que no entre calor, también puedes apagar el ventilador por completo. En la mayoría de los autos, como un Versa o un Chevrolet Aveo, la perilla de temperatura controla una válvula que mezcla el aire caliente del motor con el aire exterior. Al girarla al azul, cierras esa mezcla. No es necesario presionar el botón de AC a menos que quieras enfriar o deshumidificar el ambiente. De hecho, en ciudades como la CDMX, donde el tráfico en el Periférico eleva la temperatura del motor, es común que el sistema de calefacción se active aunque no lo hayas pedido, simplemente por la posición de la perilla. Por eso, revisar que esté en la zona azul es clave. Un error frecuente es dejar el control en la zona roja y luego apagar el ventilador, pensando que así se apaga el calor. En realidad, el calor sigue irradiando desde los ductos. Según un estudio de PROFECO sobre climatización vehicular de 2024, mantener la perilla en frío reduce hasta un 8% el consumo de combustible en trayectos urbanos, porque evita que el sistema de climatización trabaje de más al tener que enfriar el aire caliente que ya entró. Además, INEGI reportó en 2023 que el 72% de los autos en México circulan en zonas metropolitanas con temperatura media anual superior a 20°C, por lo que la calefacción rara vez es necesaria. Para un conductor que recorre 20,000 km al año en un Nissan Sentra modelo 2025, el costo anual de combustible es de aproximadamente $38,000 MXN usando gasolina Magna de 87 octanos. Si por error dejas la calefacción encendida durante todo el año, podrías estar gastando hasta $3,040 MXN adicionales solo por ese descuido. En resumen: perilla al azul, ventilador apagado si no necesitas aire, y listo.

En mi March del 2022, que uso para dejar a los niños en la escuela y luego ir al trabajo por el Circuito Interior, siempre tengo la perilla en azul. Si la dejo en rojo, aunque el ventilador esté apagado, el calor del motor se cuela por las salidas del aire y el auto se siente como horno. En la CDMX, con el sol de las 11 de la mañana, eso es insoportable. Lo mejor es girarla al azul y ya.

Tengo una flotilla de 10 NP300 para reparto en la zona de Monterrey–Saltillo. Los operadores a veces se quejaban de que el auto se calentaba mucho en el interior aunque el ventilador estuviera apagado. Resulta que dejaban la perilla en rojo. En carretera, el aire que entra por las rejillas se calienta al pasar por el radiador del calefactor. Desde que los entrené a dejarla en azul, el consumo de diésel bajó un poco y los viajes son más frescos. Es un detalle pendejo pero que hace diferencia.

Cuando compré mi Corolla seminuevo, el vendedor me dijo que la calefacción estaba fallando. Lo revisé y era solo que la perilla estaba atascada en rojo. La moví al azul y el sistema completo funcionaba bien. Mucha gente en los lotes de autos usados de Guadalajara no revisa esto y luego le echan la culpa al compresor o al radiador. Siempre checo la perilla de temperatura en frío antes de arrancar cualquier prueba de manejo.

En mi Jetta, que manejamos en la carretera México–Querétaro cada semana, la calefacción se enciende sola si dejo la perilla en rojo y el ventilador en automático. Al principio pensé que era la computadora del auto, pero no. Es pura física. La solución es poner la perilla en azul y, si quiero aire fresco, activar el AC. En carretera, con el auto a 120 km/h, el aire entra con más presión y si la perilla está en rojo, el calor es inmediato. Lo aprendí a la mala.


