
La forma correcta de pisar el acelerador en un auto automático empieza desde el arranque: asegúrate de que la palanca esté en P (Parking), pisa el freno, enciende el motor y luego pasa a D (Drive). El mito de arrancar en N no aplica en la mayoría de los coches modernos con bloqueo de encendido. En el tráfico de CDMX, donde pasas horas en el Periférico o Insurgentes, lo práctico es mantener D con el freno pisado en paradas cortas; para esperas mayores a 30 segundos, como en un semáforo largo o un tope concurrido, cambia a N y acciona el freno de mano para reducir el desgaste del convertidor de par y el consumo de gasolina. Al acelerar, hazlo de forma progresiva: pisar a fondo provoca que la transmisión baje de marcha innecesariamente y dispare el gasto de combustible. Un cálculo sencillo: si recorres 20,000 km al año en ciudad, con una conducción suave (12 km/l con gasolina Magna de 87 octanos) gastas aproximadamente 1,667 litros; con aceleraciones bruscas (9 km/l) necesitas 2,222 litros. A $24 MXN por litro, la diferencia anual es de más de $13,000 MXN, sin contar el mayor desgaste de frenos y transmisión. La PROFECO, en su Guía de conducción eficiente (2023), recomienda acelerar con el pie firme pero sin exceso, y sugiere levantar ligeramente el pedal cuando el auto alcanza la velocidad deseada para que la transmisión suba de cambio antes. En subidas como la Autopista México–Querétaro, usa la posición de límite de marcha (1 o 2) para evitar que el motor force; en bajadas largas, el freno de motor combinado con el pedal evita sobrecalentar los frenos. No necesita movimientos extraños: solo un pie suave y consciente del momento y la pendiente.

Yo manejo DiDi en Guadalajara y te digo: en los semáforos de la Avenida Vallarta, dejar el cambio en D con el freno pisado no daña nada si son menos de 30 segundos. Pero cuando hay obras o el tope de siempre, mejor paso a N y freno de mano. Lo que sí cuida la transmisión es no acelerar de golpe desde parado. Pisar el acelerador de forma suave alarga la vida de la transmisión.

Como mecánico en un taller de la México–Pachuca, veo fallas en transmisiones automáticas por mal uso del acelerador. Mucha gente pisa a fondo en cada arranque, sobre todo en subidas como la autopista a Cuernavaca. Eso calienta el aceite y acorta la vida del convertidor. Mi consejo: acelerar gradualmente hasta 2,000 rpm, soltar un poco el pedal para que suba el cambio y después retomar. En tres años revisando autos como Versa y Jetta, los que manejan así rara vez cambian aceite de transmisión antes de los 80,000 km. Usar el acelerador con cabeza evita reparaciones costosas.

En el tráfico de Monterrey, con el calor y el aire acondicionado a full, pisar el acelerador con calma es clave. Si aceleras de golpe, el motor forcejea y gasta más gasolina Premium (91 octanos) que ya está cara. Prefiero mantener una velocidad constante, incluso en los topes de la zona centro. El truco que aprendí: cuando vas a rebasar en carretera, suelta el acelerador medio segundo, písalo firme y la transmisión baja sola, sin necesidad de mover la palanca.

Soy repartidor en CDMX y recorro 150 km al día entre Circuito Interior y la México–Puebla. Lo que me funciona: no tengo miedo a usar el freno de mano en paradas largas, y al acelerar nunca paso de 2,500 rpm en ciudad. En subida al Ajusco, pongo el limitador en 2 para que el motor no patine. He notado que mi auto gasta menos gasolina Regular cuando acelero progresivo, y la transmisión no pega esos jalones que luego dañan los empaques. Pisar el acelerador con ritmo y anticipación es la clave en el tráfico pesado.


