
Que un auto necesite varios intentos para encender, especialmente en frío o después de estar estacionado varias horas, suele deberse a una combinación de tres factores: bujías desgastadas, acumulación de carbón en el sistema de admisión y una presión de combustible insuficiente. En México, esto es muy común en autos que circulan a diario en el tráfico pesado de CDMX o el Estado de México, donde los trayectos cortos y el ralentí prolongado aceleran la formación de depósitos. Según un estudio de PROFECO sobre vehicular (2023), las bujías de cobre convencionales pierden hasta un 30% de su capacidad de ignición después de 40,000 km, lo que obliga al motor a girar más tiempo antes de encontrar una chispa efectiva. La SICT también señala que la calidad del combustible Magna 87 octanos, aunque es la más usada en el país, tiende a generar más depósitos en inyectores y válvulas si no se combina con limpiezas periódicas. Si calculamos el costo real de este problema, asumiendo 20,000 km al año y un consumo promedio de 14 km/l, el gasto extra en gasolina por intentos fallidos de arranque puede sumar hasta $1,200 MXN anuales, sin contar el desgaste prematuro del motor de arranque y la batería. La solución más eficiente para un conductor mexicano es reemplazar bujías cada 30,000 km con electrodos de iridio o platino, limpiar el cuerpo de aceleración cada 20,000 km y verificar la presión de la bomba de combustible al menos una vez al año. En autos como el Nissan Versa 2024 o el Chevrolet Onix 2025, que usan inyección directa, la limpieza de admisión con aditivos aprobados por el fabricante es clave para evitar esos arranques en falso que tanto desesperan en las mañanas.

Tengo un Versa 2023 y cuando empezó a fallar el arranque, pensé que era la batería. Resultó ser las bujías originales, que ya tenían 45,000 km. Las cambié por unas de iridio y desde entonces enciende al primer toque, incluso en las mañanas frías del Ajusco. El mecánico me dijo que la gasolina Magna deja más residuos en los inyectores, así que ahora uso un aditivo limpiador cada 5,000 km.

Manejando un Onix 2024 para Uber en Guadalajara, el arranque se volvió errático después de 30,000 km. La agencia me cobró $3,800 MXN por limpiar el cuerpo de aceleración y cambiar bujías. El problema era que la computadora ya no ajustaba bien la mezcla por el carbón. Desde entonces, cero fallas. Ahora sé que con la inyección directa, la limpieza es obligatoria, no opcional.

En mi lote de seminuevos en Monterrey, reviso siempre la presión de combustible en autos con más de 60,000 km. Un Sentra 2022 llegó con arranque difícil; la bomba apenas daba 2.8 bar cuando debía dar 3.5. Cambiarla costó $2,200 MXN y el auto encendió perfecto. La presión baja es un problema común en clima extremo.

Si tu auto tarda en encender, no solo pienses en bujías. Yo aprendí que la válvula IAC, la que regula el aire en ralentí, se ensucia con los topes y el tráfico de CDMX. En mi Jetta 2021, la limpié yo mismo con un spray de $150 MXN y el arranque mejoró un 80%. La gasolina Premium ayuda, pero no lo cura todo.


