
Cuando el tablero marca una falla en el sistema de presión de llantas, lo primero es detenerse en un lugar seguro, revisar visualmente cada llanta y, si todo se ve normal, reiniciar el auto y conducir a baja velocidad unos 5 minutos para que el sistema se recalibre. Si la luz persiste, el problema suele ser la batería de algún sensor agotada o dañada por humedad, algo muy común en CDMX tras pasar charcos profundos durante la temporada de lluvias. Según datos de PROFECO en su guía de vehicular 2024, una presión incorrecta de solo 5 psi por debajo de lo recomendado puede reducir el rendimiento de combustible hasta un 3 %; en un Nissan Versa 2025 que promedia 16 km/l en carretera, eso equivale a perder casi 0.5 km/l. Con 20,000 km anuales, el sobreconsumo sería de aproximadamente 65 litros de gasolina Regular (87 octanos), unos $1,500 MXN extra al año. En el taller, la reposición de un sensor TPMS cuesta entre $1,200 y $2,800 MXN por pieza, más mano de obra. La SICT recomienda verificar la presión al menos cada mes y antes de viajes largos por autopista, como la México–Querétaro, para evitar averías mayores.

A mí me pasó con el Sentra 2023 en el Periférico, hora pico, se encendió la luz de presión y pensé que era ponchadura. Me orillé, revisé y todo bien. Le puse aire en una gasera y seguí, pero la luz no se apagaba. Al día siguiente fui al taller y resultó que la batería del sensor trasero izquierdo ya había muerto. La cambiaron en 20 minutos, $1,800 MXN. Desde entonces cada que enciendo el auto verifico que la luz haga la prueba de encendido. La humedad de la lluvia en CDMX acaba con esos sensores.

En mi taller en Guadalajara atiendo al menos dos casos por semana de TPMS encendido sin ponchadura. Lo más frecuente en modelos como el VW Virtus o el MG5 es que el sensor se dañe por el calor del asfalto o por golpes en topes muy altos. Mucha gente cree que basta con inflar las llantas, pero si el sensor ya falló no se apaga la luz. Revisamos con el escáner, si la señal no llega, toca reemplazar. Un consejo: cuando laves el auto a presión, no apuntes directo a la válvula del sensor en la llanta. El agua se mete y cortocircuita.

Llevo tres años manejando DiDi en Monterrey y esto me ha pasado dos veces. Una fue por un tope enorme en San Pedro; la luz parpadeó y luego se quedó fija. Maneje 10 minutos a 40 km/h y se apagó sola: el sistema se reajustó. La otra vez sí tuve que cambiar el sensor porque el agua de un charco en la carretera Saltillo lo dejó muerto. Me costó $2,100 MXN en una llantera que conozco. La solución rápida es revisar la presión con un manómetro; si todo está bien, conduce un rato y espera.

Iba por la autopista México–Puebla, pasando San Martín, cuando de repente se encendió la luz del TPMS. Como iba cargado con la familia, me dio nervios. Me detuve en una gasolinera, chequé las cuatro llantas y estaban perfectas. Reinicié el auto, conduje unos 5 km a 60 km/h y el testigo desapareció. Al llegar a Puebla, un mecánico me dijo que era normal en autos con sensores directos cuando detectan una variación brusca de temperatura, típico en subidas de la sierra. No pasó a más.


