
No, no debe seguir usando una llanta cuando los cables de acero están expuestos; debe reemplazarla de inmediato. Esos cables forman parte de la cinta de acero que le da estructura a la llanta y soporta el peso del vehículo. Una vez que el caucho se desgasta y el acero queda al descubierto, la integridad de la llanta está comprometida y el riesgo de un reventón a alta velocidad es muy alto, sobre todo en carreteras como la Autopista México–Querétaro o el Periférico de la CDMX. De acuerdo con la NOM-086-SCT-2-2004 de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y las recomendaciones de PROFECO, cualquier llanta con daños estructurales visibles, incluyendo cables expuestos, debe ser retirada del servicio inmediatamente.
Si decide seguir usándola, el costo potencial de un accidente – hospitalización, reparación del vehículo o pérdida total – supera con creces el precio de una llanta nueva. Para un auto sedán como un Sentra o un Chevrolet Onix, una llanta de buena marca (Goodyear, Michelin, Bridgestone) cuesta entre $1,800 y $3,500 MXN, dependiendo del tamaño y del modelo. Si la cambia a tiempo, evita pagar una grúa ($1,200–$2,500 MXN por servicio en carretera) y posibles daños a la suspensión o al rin.
Un cálculo rápido: si tiene cuatro llantas con cables expuestos y las cambia todas, el gasto ronda entre $7,200 y $14,000 MXN. Un solo choque por reventón puede generar facturas de taller de $30,000 MXN o más, sin contar los costos médicos o legales. La decisión es clara: cámbielas hoy.

En el taller donde trabajo en Ecatepec, cada semana entra un cliente con las llantas pelonas. Los cables de acero ya se ven, y el compa dice “es que nomás la uso para ir al mercado”. Mentira, un tope mal hecho en la Calzada de Guadalupe o un bache en la Miguel Alemán y esa llanta revienta. Acá en el Estado de México, con el calor y el asfalto culero, la goma se desgasta más rápido. Los cables expuestos significan daño estructural irreversible, no hay chance de reparación.

Soy conductor de DiDi en la Zona Metropolitana de Guadalajara, recorro unos 200 km diarios entre López Mateos y el centro. Hace dos meses me topé una llanta delantera con el alambre de acero visible. La cambié al día siguiente, no me arriesgo a perder el trabajo o lastimar a un pasajero. En carretera a 100 km/h, un reventón te manda directo al muro de contención. La de los pasajeros es lo primero, y usar una llanta en ese estado es una irresponsabilidad total.

Cuando compro seminuevos para el lote en Monterrey, lo primero que reviso son las llantas. Si veo cables expuestos, bajo el precio automáticamente el costo de las cuatro llantas nuevas, unos $8,000 MXN. Los compradores mexicanos no se fijan, pero yo sí. Una llanta con acero al aire no tiene valor de reventa, es chatarra. Además, en la verificación de SICT para autos de carga, eso es reprobatorio directo.

Yo manejo seguido de CDMX a Puebla por la autopista, y a 120 km/h una llanta con cables expuestos es una bomba de tiempo. Una vez, en la curva de San Martín Texmelucan, vi a un trailero con la llanta delantera derecha deshilachada, el acero brillaba. Me le pegué y le toqué el claxon, se detuvo en la caseta. Si revienta a esa velocidad, el volante se te va y te estampas contra el camión. No lo piensen, cámbienla aunque la llanta tenga dibujo, los cables expuestos indican daño estructural irreversible.


