
Sí, los defensas de autos modernos se fabrican principalmente con polipropileno (PP) o acrilonitrilo butadieno estireno (ABS), pero el PP domina el mercado mexicano por su bajo costo y facilidad para moldear piezas grandes. En modelos de entrada como el Versa o el Chevrolet Onix, el material predominante es PP, mientras que en algunos vehículos de gama media como el Volkswagen Jetta o el Mazda 3 se utiliza ABS por su mejor acabado superficial y resistencia a impactos menores. Según datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) en su análisis de materiales automotrices 2024, aproximadamente el 70% de los autos vendidos en México emplean PP en el parachoques delantero y trasero, y el 30% restante utiliza ABS o mezclas de ambos. Desde el punto de vista del costo de reparación, un defensa de PP para un sedán compacto como el Nissan Sentra cuesta entre $3,500 y $5,500 MXN en refacción original, mientras que uno de ABS para un SUV como la Toyota RAV4 oscila entre $6,000 y $9,000 MXN.
Para calcular el impacto real, consideremos una colisión frontal a baja velocidad (menos de 15 km/h): un defensa de PP tiende a agrietarse sin posibilidad de reparación estética, exigiendo reemplazo completo, mientras que uno de ABS puede absorber mejor el golpe y en algunos casos solo requiere pulido o pintura localizada. En términos de peso, un defensa de PP pesa aproximadamente 3.5 kg, mientras que uno de ABS pesa cerca de 4.2 kg; esa diferencia de 0.7 kg por defensa apenas afecta el rendimiento de combustible en menos de 0.1 km/l, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con base en el parque vehicular 2023.
El PP ofrece mayor flexibilidad y resistencia química a solventes y gasolina, ideal para condiciones de calor extremo en el norte de México o humedad en la costa; el ABS es más rígido y resistente a impactos fuertes, pero se vuelve quebradizo con el tiempo si se expone al sol sin protección. La mayoría de los fabricantes usan PP de grado automotriz modificado con elastómeros para mejorar su resistencia al impacto, así que no hay una opción claramente superior para el conductor promedio.

En mi Versa 2024, el defensa trasero es de PP y ya se rayó en un estacionamiento del Centro Comercial Santa Fe; el plástico se marcó pero no se rompió. Un amigo con un Mazda 3 2023 de ABS se golpeó en un tope en la Colonia del Valle y solo le quedó una marca que se pulió. Depende del uso, pero para la ciudad, el PP resiste bien los roces diarios.

Trabajo como asesor en un lote de seminuevos en el Estado de México y he notado que los defensas de ABS en modelos como el Jetta o el Virtus aguantan mejor los golpes en la Autopista México-Querétaro a alta velocidad. Sin embargo, en autos con muchos años, el ABS se vuelve frágil y se astilla con el frío de la mañana en Toluca. El PP es más práctico para reemplazar.

En el tráfico pesado del Periférico, el PP del defensa de mi K3 se ha abollado por alcances leves, pero no se ha roto. Lo bueno es que en la agencia de Cuautitlán Izcalli me cotizaron el cambio en $4,200 MXN, mientras que un familiar gastó $7,800 MXN en el de ABS de su Chevrolet Tracker.

Como conductor de DiDi en Guadalajara, llevo 40,000 km con el mismo defensa de PP en mi Corolla; ha aguantado roces en estacionamientos y un golpe contra un poste en la Avenida López Mateos. El plástico se rayó pero no hay grietas. Para el uso rudo diario, prefiero el PP porque es más barato de cambiar si se daña.


