
Lo primero y más importante: en la mayoría de las solicitudes de empleo tradicionales en España, se recomienda rellenarlas en letra mayúscula o en letra de imprenta (también llamada letra de molde). La razón principal es la legibilidad: los reclutadores pueden revisar decenas o cientos de formularios al día, y una escritura clara y uniforme les permite extraer la información sin esfuerzo.
Si la empresa no especifica el formato, la opción más segura es usar letra mayúscula de imprenta (cada letra separada, sin adornos). Evita la cursiva, scripts decorativos o mezclar mayúsculas y minúsculas. Algunas organizaciones incluyen instrucciones como “rellenar en letra mayúscula” o “utilizar bolígrafo negro”. En esos casos, sigue exactamente lo que piden.
A continuación, un resumen de las opciones más habituales y su recomendación basada en estándares de recursos humanos:
| Tipo de letra | Recomendación | Motivo |
|---|---|---|
| Mayúscula de imprenta | ✅ Altamente recomendada | Máxima legibilidad y profesionalidad |
| Minúscula de imprenta | ✅ Aceptable si es muy clara | Riesgo de confundir letras, sobre todo en datos críticos |
| Cursiva o script | ❌ No recomendada | Dificulta la lectura y los sistemas de OCR (si se digitaliza) |
| Mezcla de estilos | ❌ Evitar | Da sensación de descuido y puede generar errores de interpretación |
Además, utiliza bolígrafo negro (preferiblemente de punta fina) y evita correctores líquidos. Si te equivocas, es mejor empezar con una copia nueva. En procesos de selección muy competitivos, un formulario ilegible puede descartar tu candidatura en segundos.
En resumen, la respuesta directa a tu pregunta es: con letra mayúscula de imprenta, clara y en color negro.

Yo siempre que tengo que rellenar una solicitud en papel, uso letra mayúscula de imprenta, pero no exageradamente grande. He visto a compañeros escribir en minúscula muy pequeña y los reclutadores tenían que acercar el papel a los ojos. También aprendí por las malas: en una entrevista me dijeron que mi solicitud era “ilegible” porque usé bolígrafo azul claro. Así que ahora uso negro y mayúscula. Si es digital, el tipo de letra suele ser Arial o Calibri a tamaño 11 o 12, nada de fuentes raras. Para mí, lo sencillo vende más.

Yo soy más de la escuela antigua: toda la vida he rellenado solicitudes en letra cursiva, pero muy cuidada. Mis padres siempre decían que la letra bonita demuestra educación. Sin embargo, reconozco que hoy en día los reclutadores jóvenes prefieren la letra de imprenta. Por eso, cuando me presenté a un puesto administrativo el año pasado, hice una prueba: escribí el nombre en cursiva y el resto en mayúscula. No funcionó, me pidieron que lo repitiera. Así que me he rendido a la evidencia: mejor mayúscula clara, aunque a mí me parezca fría.

Desde mi experiencia evaluando candidatos, te digo que la uniformidad es clave. Da igual si usas mayúscula o minúscula de imprenta, pero mantén el mismo estilo en toda la solicitud. He visto formularios donde el nombre está en mayúscula, la dirección en minúscula y el teléfono en una mezcla imposible. Eso distrae y da mala imagen. Además, rellena con bolígrafo y no con lápiz, porque el lápiz se borra y da sensación de provisionalidad. Si la empresa pide “letra de imprenta”, no te la juegues con cursiva. Para mí, el orden visual es un reflejo de la atención al detalle del candidato.

Yo siempre recomiendo ir a lo seguro: letra mayúscula, bien espaciada y en negro. Es lo que piden en la mayoría de las plantillas de solicitud de empleo que he visto en España. Una vez un amigo usó letra cursiva y el reclutador confundió su apellido “Gómez” con “Gómez” mal escrito, y no lo llamaron. Otro error común es no rellenar los campos obligatorios o dejar espacios en blanco. Si no sabes qué poner, escribe “No aplica”. Y recuerda: la letra es tu primera impresión escrita. Si es ilegible, da igual lo bueno que seas en la entrevista.


