
Sin una tarjeta de memoria, prácticamente ninguna cámara de dash del mercado mexicano graba video de forma continua. Algunos modelos incluyen almacenamiento interno de emergencia, pero su capacidad es mínima y no reemplaza una microSD. En México, donde los topes, el tráfico del Periférico y los incidentes en autopistas como la México–Querétaro son comunes, perder una grabación por no llevar memoria puede costarte caro en un seguro o un litigio. PROFECO recomienda en sus guías de consumo (2024) verificar la capacidad máxima de tarjeta compatible antes de comprar, y la SICT, a través de sus recomendaciones de seguridad vial, sugiere que todo vehículo cuente con un sistema de grabación funcional para respaldar evidencias. Por ejemplo, si haces 20,000 km al año en CDMX y usas una dash cam con almacenamiento interno de solo 4 GB, obtendrías apenas 40 minutos de grabación en calidad 1080p. Para un viaje redondo diario de 30 km (unos 60 minutos), necesitarías al menos 8 GB si grabas en bucle, pero sin sobrescritura pierdes todo al apagar el motor. El costo de una tarjeta microSD de 64 GB clase 10 ronda los $250 MXN, mientras que una multa por falta de pruebas en un choque puede superar los $10,000 MXN si el otro conductor se deslinda. Hacer la inversión en una tarjeta es la diferencia entre tener evidencia o quedarte con el video de “¡no grabó nada!”.
| Capacidad de tarjeta | Horas de grabación (1080p) | Costo aprox. en México |
|---|---|---|
| 16 GB | ~2.5 horas | $120 MXN |
| 32 GB | ~5 horas | $180 MXN |
| 64 GB | ~10 horas | $260 MXN |
| 128 GB | ~20 horas | $450 MXN |
El costo operativo de una dash cam sin tarjeta es prácticamente nulo, pero también es nula su utilidad real. Si conduces en Guadalajara o Monterrey, donde los asaltos en carretera y los choques por alcance son frecuentes, tener una cámara sin memoria es como no tenerla. Como dice el dicho entre taxistas de la CDMX: “más vale una tarjeta de 64 GB que un abogado de 10 mil pesos”.

Compré una dash china de $800 MXN en Amazon México y no traía ni un GB de almacenamiento interno. Pensé que con solo conectarla ya grababa, pero ni las selfies. Tuve que comprar una microSD de 32 GB en Elektra. Desde entonces, si no pongo la tarjeta, la cámara ni siquiera enciende el LED de grabación. La lección: revisa bien las especificaciones antes de comprar, porque muchos modelos baratos no tienen ni memoria interna.

Trabajo de Uber en la zona metropolitana de Guadalajara y uso una dash pega al espejo. Sin tarjeta de memoria, solo graba unos 30 segundos en un búfer interno que se borra al apagar el motor. Eso no sirve para nada cuando te chocan en el periférico o un pasajero se pone agresivo. Me compré una de 64 GB V30, me costó $300 MXN en Mercado Libre y ya llevo 8 meses sin fallas. La cámara sola no sirve, es como un coche sin llanta.

Como mecánico en un taller de la Guerrero, he visto clientes que llegan con la dash “nueva” y les digo: “¿trae tarjeta?” y se quedan así. Algunos modelos de gama media sí tienen 8 GB internos, pero se llenan en una hora. Mejor que gasten unos $200 MXN en una microSD. Si no, el video se sobreescribe cada vuelta al mundo y no sirve ni para demostrar quién se pasó el alto.

Cada vez que salgo a carretera, de CDMX a Querétaro o a Puebla, pongo mi dash con una tarjeta de 128 GB. Si olvido la tarjeta, la cámara ni siquiera muestra la vista en vivo en la pantalla. Una vez me pasó, y justo un trailer me cerró. No pude probar nada. Ahora tengo dos tarjetas: una en la cámara y otra de repuesto en la guantera. Sin memoria, es puro adorno.


