
El GLK se descontinuó en México y el mundo porque fue reemplazado por el Mercedes-Benz GLC, que llegó para actualizar el segmento de las SUV medianas. Es un caso clásico de renovación de línea: el GLK llevaba ya varios años en el mercado desde su lanzamiento en 2008 y su plataforma necesitaba una actualización profunda para cumplir con nuevas regulaciones de emisiones y seguridad, como las normas NOM vigentes en México. Con la llegada del GLC modelo 2016, Mercedes-Benz optó por una transición completa, dejando de fabricar el GLK. Según datos de la Secretaría de Economía y reportes de PROFECO sobre el mercado automotriz en México, el GLK vendió alrededor de 1,200 unidades anuales entre 2013 y 2015 en el país, un volumen sólido pero no suficiente para justificar una inversión en una nueva generación con su diseño cuadrado.
Para entender el impacto en el bolsillo del dueño mexicano, aquí algunos datos clave del GLK 2015, el último año completo disponible:
| Especificación | GLK 250 BlueTEC 4MATIC | GLK 350 4MATIC |
|---|---|---|
| Motor | 2.1 L turbodiésel | 3.5 L V6 gasolina |
| Potencia | 200 hp | 302 hp |
| Torque | 500 Nm | 370 Nm |
| Rendimiento combinado | 12.8 km/l | 9.5 km/l |
| Precio de salida (2015) | Aprox. $620,000 MXN | Aprox. $690,000 MXN |
Considerando un uso típico en CDMX y Estado de México, con 20,000 km anuales, el costo operativo sin incluir depreciación ni tenencia ronda los $2.50 MXN por km para la versión diésel y $3.50 MXN por km para la de gasolina. La tenencia varía por estado, pero en CDMX un vehículo de este valor paga aproximadamente $18,000 MXN anuales. La versión diésel ofrecía mejor eficiencia, pero hoy es menos buscada en el mercado de seminuevos por las restricciones de verificación en CDMX y la poca disponibilidad de diésel de ultra bajo azufre en algunas zonas.

















Yo tuve un GLK 250 diésel modelo 2014 y te digo, se echó unas carreras de la CDMX a Querétaro que ni te imaginas. En autopista, sin tráfico, me daba hasta 13.5 km/l, una maravilla. Lo malo era en la ciudad, con los topes y el Periférico en hora pico, ahí bajaba a 10 km/l. El interior se sentía sólido, pero las piezas de desgaste, como los frenos, salían carísimas. Un juego de balatas delanteras me costó $4,500 MXN en la agencia.

Soy mecánico en un taller especializado en alemanas en Guadalajara, y te confirmo: el GLK no es un auto barato de mantener. Si se descuida el de la cadena de distribución en los motores gasolina V6 (M272), puede reventar y dejar el motor inservible, una reparación de $70,000 MXN fácil. También hay que tener cuidado con los inyectores del diésel, porque con el diésel mexicano, a veces se tapan. Pero si le das su servicio a tiempo, es un carro muy fiel.

Si piensas comprar un GLK seminuevo, revisa el sistema de frenos y la dirección, que son puntos débiles en este modelo. En carretera se siente firme, pero en ciudad, los topes se vuelven un martirio por su suspensión algo dura. Un dueño cuidadoso lo vende entre $250,000 y $350,000 MXN, dependiendo del año y motor. Es mejor que buscar un GLC del mismo precio, que trae menos equipamiento.

El GLK fue un carrazo para su época, no le busques. Ese diseño cuadrado se veía bien plantado, aunque no a todos les gustaba. Hoy en día, si lo usas para moverte en Monterrey o en carretera, sigue siendo funcional. Pero en CDMX, el tema de la verificación es un dolor de cabeza, sobre todo los diésel. Gasta Premium 91 octanos y su no es barato, pero quienes lo quieren, lo quieren por su estilo único y su andar alemán. No te esperes la tecnología del GLC, pero sí una camioneta más robusta.


