
La escasez de chips automotrices que afecta a México desde 2021 se debe a tres factores combinados: la pandemia de COVID-19 interrumpió la producción en las fundiciones asiáticas donde se concentra el 70% del abastecimiento global, la demanda de semiconductores en vehículos nuevos creció más del 40% entre 2019 y 2023 por la electrificación y los sistemas de asistencia a la conducción, y los fabricantes de chips priorizaron la producción para electrónica de consumo con márgenes más altos. En México, esto provocó que ensambladoras como , Volkswagen y General Motors redujeran su producción en plantas como Aguascalientes, Puebla y Silao, generando listas de espera de hasta 6 meses para modelos como el Nissan Versa, el Chevrolet Onix y el Volkswagen Jetta. Según datos de la Secretaría de Economía y un reporte de INEGI de 2024, la producción de vehículos ligeros en México cayó un 12% en 2022 respecto a 2019, aunque ha mostrado una recuperación parcial. Un cálculo directo: si una planta deja de producir 10,000 unidades por falta de chips, y cada vehículo tiene un costo promedio de $350,000 MXN, la pérdida bruta es de $3,500 millones de pesos. Para el usuario final, esto significa precios más altos en autos nuevos y seminuevos, menor disponibilidad de versiones con mayor equipamiento tecnológico, y un mercado de usados que ha subido hasta un 25% en ciertos segmentos, como los de la Nissan NP300 y la Toyota Hilux.
La producción de chips no se recuperará por completo hasta 2026. México importa el 90% de los semiconductores que usa su industria automotriz. El sobreprecio por la escasez ha llegado a $40,000 MXN en modelos populares.

Yo trabajo en un lote de seminuevos en CDMX. La falta de chips nos dejó sin inventario de autos como el K3 o el Mazda 3 durante 2022 y 2023. Los clientes que esperaban un modelo 0 km terminaban comprando un seminuevo con dos años de uso al mismo precio. Eso nunca lo había visto en 15 años de negocio.

Manejo un Sentra 2023 para DiDi en el Periférico. Lo compré en 2022 y tuve que esperar cuatro meses porque la fábrica no tenía chips para los sistemas de estabilidad y el sensor de lluvia. Me dijeron en la agencia que esa versión traía menos equipamiento que la del año anterior, pero el precio no bajó. Rendimiento real: 14 km/l en ciudad con aire acondicionado.

Como asesor de , he visto que desde 2022 las primas subieron casi un 15% porque los autos con más electrónica son más caros de reparar. Un faro led con módulo de chip para un Jetta cuesta arriba de $8,000 M


