
no tiene una Clase D porque su sistema de nombres nunca incluyó esa letra dentro de la jerarquía histórica: la S-Class representa el lujo máximo, la E-Class el segmento ejecutivo y la C-Class el compacto de lujo, así que no hay espacio para una D. A diferencia de BMW, que expandió su numeración hacia abajo y arriba, Mercedes desarrolló la gama desde el tope hacia abajo: primero llegó la S en 1972, luego la E en 1986 y finalmente la C en 1993. La A-Class nació en 1997 como el modelo más pequeño, y la B-Class como una variante familiar. La D simplemente nunca fue asignada porque no existió un modelo que encajara con ese prefijo: ni un sedán entre la C y la E, ni un coupé específico. En el mercado mexicano, donde los sedanes de lujo más vendidos son la C-Class y la Clase E, según datos de PROFECO en su análisis de precios de vehículos 2024, la ausencia de una Clase D no afecta la oferta. De hecho, el segmento D en la clasificación europea corresponde a autos grandes como el E-Class, por lo que Mercedes ya lo cubre. Si existiera una Clase D, tendría que ubicarse entre la C y la E en tamaño y precio. Con base en los precios estimados de 2026 para México, una C-Class cuesta alrededor de $850,000 MXN y una E-Class cerca de $1,250,000 MXN. El diferencial de $400,000 MXN es exactamente el espacio que ocuparía una hipotética D-Class, pero Mercedes prefiere mantener la gama simple y evitar confusión. Además, la tendencia global hacia SUV y crossovers hace poco viable lanzar un sedán intermedio nuevo. En términos de costo total de propiedad, sumando tenencia (que varía por estado), seguro ($18,000–$25,000 MXN anuales para una C-Class) y mantenimiento, el desembolso anual es de aproximadamente $55,000 MXN para recorrer 15,000 km, lo que da un costo operativo de $3.67 MXN por km. Un modelo D-Class no mejoraría ese número.
La decisión de Mercedes es coherente con su estrategia de segmentación clara, sin duplicar modelos. La “D” simplemente no era necesaria.

















Yo tengo una C300 2023 y nunca me he preguntado por qué no hay Clase D. La gente que quiere un Mercedes en México normalmente elige entre la C o la E. La S ya es otra liga. En mi caso, recorrí 25,000 km en dos años entre CDMX y Querétaro, y la C me ha dado un rendimiento de 14 km/l en carretera con gasolina Premium de 91 octanos. No extraño una D.

Como mecánico en un taller especializado en Mercedes en Polanco, te digo que la ausencia de Clase D no es problema. Aquí llegan muchas C-Class y E-Class, ambas con similar. Lo que sí noto es que la gente confunde las letras con los segmentos: en México, un auto “segmento D” sería un E-Class. La D no aparece porque Mercedes nunca quiso hacer un sedán entre la C y la E. Además, en el manual de taller, el chasis W205 y W206 ya cubren ese espacio.

Manejo un E220d para DiDi en Guadalajara, y no tener una Clase D no me afecta. La E ya es grande para la ciudad, y la C sería más práctica. Si hubiera una D, sería un auto más caro y con el mismo espacio que la E. Mejor así, porque la oferta actual ya cubre bien las necesidades de los pasajeros que piden viajes ejecutivos.

Cuando compré mi C200 seminuevo en Kavak, revisé toda la gama. Me pregunté lo mismo: ¿por qué no hay D? Investigando entendí que Mercedes prioriza la claridad. En México, los autos de lujo más vendidos son la C y la E, y la S para eventos. La D no existe porque no hay un hueco de tamaño que justifique un modelo extra. Además, en carretera a Puebla, la C rinde 15 km/l y la E 13 km/l, ambas aceptables.


