
Si se enciende el testigo de presión de neumáticos en tu tablero, lo primero es revisar visualmente las cuatro llantas, especialmente la que muestra baja presión en el sistema de monitoreo (TPMS). Si ves una llanta visiblemente baja o pinchada, no sigas manejando. Un clavo, un corte en el costado o un bache en Periférico o en una carretera como la México-Querétaro puede ser la causa. Los sensores TPMS se activan cuando la presión cae un 25% o más por debajo del valor recomendado por el fabricante, que normalmente está entre 30 y 35 PSI para autos como el Versa, Volkswagen Jetta o Mazda CX-5. Conducir con la luz encendida aumenta el riesgo de reventón, desgasta la banda de rodamiento de forma irregular y sube el consumo de gasolina hasta un 3% o 5%, según PROFECO. En México, la NOM-015-SCFI-2018 regula la información sobre presión de inflado en llantas nuevas, pero el mantenimiento correcto es responsabilidad del conductor.
| Problema común | Solución recomendada |
|---|---|
| Llanta pinchada con perforación menor a 6 mm | Reparación con parche de hongo (más duradero que el tira de hule) |
| Golpe severo por tope o bache | Revisión de costado y pared interna; si hay deformación, cambiar la llanta |
| Presión baja sin daño visible (fuga lenta) | Inflar a la presión indicada en la calcomanía de la puerta del conductor y monitorear |
| Sensor TPMS fallando | Acudir a un taller de confianza para diagnóstico con escáner y posible reemplazo del sensor |
Si calculas el costo total por kilómetro, una llanta mal inflada te cuesta aproximadamente $0.05 MXN extra solo en gasolina, sin contar el desgaste prematuro que adelanta el cambio de llantas unos 10,000 a 15,000 km. En un auto de uso diario como un Chevrolet Onix, eso representa un gasto adicional de $600 a $900 MXN al año en combustible y mantenimiento. La temperatura en CDMX, por su altitud de 2,240 metros, puede hacer que la presión indicada por el sensor varíe hasta 2 PSI en días fríos o calurosos, así que revisa las llantas cada 15 días y antes de un viaje largo por autopista.

A mí me pasó en el Circuito Interior, a medio tráfico. La luz de presión se encendió, me orillé y la llanta trasera derecha estaba casi plana. Llegué a una llantera en la Roma y el parche de hongo me costó $250 MXN, quedó bien. Si ves el testigo, no lo ignores, es mejor parar cinco minutos que cambiar una llanta reventada en la México-Puebla.

Soy taxista en Guadalajara, con un Corolla. Esa luz la veo seguido porque los topes de la ciudad son brutales y a veces nos bajan la presión. Lo que hago es cargar una mini compresora en la cajuela, de las que se conectan al encendedor. Inflo a 32 PSI y, si la luz no se apaga tras unos 10 km de manejo, sí voy al mecánico. Gastar $300 MXN en una revisión te ahorra una llanta de $1,800 MXN.

En mi NP300, cuando subo de la costa a la sierra, la presión sube por la temperatura y a veces se enciende la luz. Lo mejor es esperar a que las llantas se enfríen antes de checar. Una vez me dejó tirado en la carretera a Querétaro por no hacerle caso; terminé pagando $2,500 MXN por una llanta nueva. No vale la pena arriesgarse.

Trabajo en un lote de seminuevos en el Estado de México. Las quejas más comunes son por sensores TPMS defectuosos, no por llantas ponchadas. En autos como el K3 o el Chevrolet Tracker, el sensor se daña si cambian la llanta sin cuidado. Si el testigo parpadea y luego se queda fijo, el sensor ya valió. Cambiarlo en agencia sale caro, pero en talleres de confianza te lo resuelven por menos de $1,200 MXN.


