
Lo primero es revisar la tarjeta de memoria: si está dañada la dash no la reconocerá. En México, muchos conductores enfrentan esto por usar tarjetas de baja calidad o por acumular polvo en los contactos del lector, sobre todo después de circular por caminos de terracería o con topes en CDMX. Revisar la tarjeta en una computadora es el primer paso. Si la computadora tampoco la lee, la tarjeta está dañada o corrupta y hay que reemplazarla. Si la computadora sí la lee, el problema está en el lector de la dash cam. Ahí puedes limpiar los contactos metálicos con un palillo de dientes o un hisopo con alcohol isopropílico; eso elimina la oxidación y la suciedad. Los contactos oxidados son la causa más común. Si la limpieza no funciona, el lector o la circuitería interna pueden estar dañados y requerir reparación o cambio del equipo. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) recomienda mantener en buen estado todos los dispositivos electrónicos del auto para evitar fallas en carretera. Por su parte, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sugiere usar tarjetas de marca reconocida —como SanDisk o Samsung— y formatearlas periódicamente para alargar su vida útil. Usar tarjetas clase 10 reduce errores de lectura. Hice una cuenta rápida: una tarjeta SD de 64 GB clase 10 cuesta alrededor de $350 MXN. Si la cambias cada año por daños, gastas $350 MXN anuales. Limpiar los contactos con alcohol cuesta unos $20 MXN y puede extender la vida útil de la misma tarjeta hasta dos años, ahorrando cerca de $280 MXN por año. El costo por kilómetro es mínimo, pero la prevención evita perder grabaciones importantes.

Manejo Uber en CDMX, y en tres años acumulé más de 60,000 km. La dash dejó de leer la tarjeta dos veces por la misma razón: polvo del Periférico y vibraciones de los topes. Un soplido de aire comprimido a veces resuelve. Saqué la tarjeta, la limpié con alcohol y volvió a funcionar. No compres tarjetas genéricas en el tianguis. Ahora formateo la tarjeta cada mes para evitar corrupción de archivos. Nunca falla cuando más la necesito.


