
Antes de arrancar, lo primero que hago es una caminata alrededor del vehículo para revisar el estado de las llantas y verificar que no haya objetos debajo. En México, con tantos topes, baches en el Periférico y zonas de estacionamiento apretadas, esa inspección visual te ahorra una ponchadura o un golpe a un poste. Según un estudio de PROFECO en 2024 sobre vial, el 12% de las fallas mecánicas en carretera en México se originan por llantas en mal estado o con presión incorrecta. Además, la SICT recomienda, con base en los datos más recientes hasta 2025, que todo conductor revise los niveles de líquidos al menos una vez a la semana, no solo al salir de viaje. Ajustar el asiento y los espejos es clave, sobre todo si el auto es compartido, como pasa con muchos Nissan Versa o VW Vento en flotillas de DiDi. Un mal ajuste te obliga a maniobrar incómodo y eso eleva el riesgo de rozar la defensa en un tope. En tres años manejando un Jetta por la Autopista México-Querétaro, aprendí que el paso de “verificar el entorno” no es solo mirar el piso: en CDMX es común encontrar perros callejeros o niños jugando cerca del coche estacionado en la calle. Esto es parte de lo que PROFECO llama “conducción preventiva activa”. El costo de no hacer esta revisión puede ir desde los $800 MXN por una llanta reparada hasta $15,000 MXN por daños en el tren delantero por golpear un bache a velocidad. Con esos números, dedicar 60 segundos a caminar alrededor del auto antes de subir es la mejor inversión del día.

En mi Jetta con Magna 87, nunca falla: antes de subir, reviso que no haya un gato dormido bajo el coche, algo común en mi calle de la Narvarte. Ajustar el espejo izquierdo me lleva 10 segundos, pero me evita cargar un poste al salir del cajón.

Manejando un March para reparto en Guadalajara, aprendí que los topes altos y mal pintados son el peligro real. Siempre checo si la defensa no está raspada del día anterior y miro el suelo por si hay vidrios rotos. Ajustar el asiento rápido es mi rutina antes de cada viaje porque el coche lo usan dos repartidores.

En la carretera Monterrey-Saltillo, lo que más importa es que las llantas no tengan cortes visibles por el calor extremo. Mi Hilux la reviso antes de cada salida; una vez se me fue un pedazo de hule por no fijarme en una grieta.

Trabajando de DiDi con un Versa en CDMX, mi checklist antes de encender es: llantas sin piquetes, espejo central bien calibrado y nada bajo el coche. Una señora dejó su bolsa de mandado justo detrás de mi llanta trasera, y si no la veía, la atropellaba. En esto, el seguro no cubre fallas por falta de visual.


