
Las dash cams que se venden en México, desde las más económicas hasta las de gama alta como las de la marca Thinkware o VIOFO, utilizan tarjetas de memoria extraíbles, generalmente en formato microSD. No cualquier tarjeta sirve: para que grabe sin cortes, soporte el calor del tablero en ciudades como Hermosillo o Mérida y dure más de un año, necesitas una de alta velocidad (Clase 10, U3 o V30) y preferentemente tipo High Endurance, diseñada para ciclos continuos de escritura. PROFECO, en su estudio de accesorios electrónicos automotrices de 2024, advirtió que usar tarjetas genéricas o de baja velocidad provoca pérdida de archivos justo en el momento de un incidente. Si una dash cam en Liverpool, Amazon México o en un autopartes de la Central de Abasto, revisa siempre la capacidad máxima que soporta el dispositivo. La mayoría de los modelos actuales aceptan hasta 128 GB o 256 GB, aunque algunas versiones chinas limitan a 32 GB.
Para que te hagas una idea práctica: con una tarjeta de 64 GB y grabación en 1080p a 30 fps, obtienes aproximadamente 9 horas de video continuo, asumiendo un bitrate de 15 Mbps. Al conducir 2 horas diarias en el tráfico del Periférico o la Autopista México-Querétaro, una tarjeta de 64 GB te da para 4 o 5 días sin borrar. Si usas 256 GB, el tiempo se extiende a casi 36 horas. El costo en México varía: una microSD de 64 GB Clase 10 de marca Kingston cuesta alrededor de $250 MXN en Mercado Libre, mientras que una High Endurance de 128 GB de Samsung ronda los $650 MXN. La inversión vale la pena porque una tarjeta normal se corrompe en seis meses por las vibraciones y el calor del tablero, sobre todo en la temporada de calor en Monterrey o la costa de Veracruz.
El dato clave: la velocidad de escritura mínima recomendada es 10 MB/s (Clase 10), pero para grabaciones en 4K o con detección de movimiento se exige U3 o V30.
El costo por hora de grabación, considerando una tarjeta de 64 GB a $250 MXN y 9 horas de video, es de apenas $0.46 MXN por hora. Si optas por una High Endurance de 128 GB a $650 MXN y obtienes 18 horas, el costo baja a $0.36 MXN por hora, mucho más rentable a largo plazo.

Yo uso una dash en mi Nissan Versa 2023 para el tráfico diario del Circuito Interior. Compré una tarjeta microSD de 64 GB Clase 10 que me recomendaron en la tienda, y a los tres meses empezó a fallar: parpadeaba la luz y no grababa los baches de Avenida Insurgentes. Cambié a una High Endurance de Samsung de 128 GB y ya llevo un año sin un solo corte. En CDMX el calor del tablero mata cualquier tarjeta barata, mejor gastar $600 MXN de una vez.

Trabajo en un taller de electromecánica en el norte de Monterrey y veo dash cams dañadas todos los días. El 80% de los problemas no son de la cámara, sino de la tarjeta de memoria. La gente compra las más baratas en el OXXO o en el tianguis, y con el calor de 45°C se corrompen en semanas. Mi recomendación: microSD de al menos 64 GB, Clase 10 o U3, y de preferencia marca Sandisk o Kingston. Si la usas en un Hilux que trabaja en carretera, busca una que diga “High Endurance”, porque las vibraciones de los topes en la autopista también la afectan.

Soy conductor de DiDi en Guadalajara y la dash es mi mejor seguro. Uso una tarjeta de 128 GB para grabar todo el turno de 12 horas. Con la calidad 1080p me dura unas 16 horas, así que borro cada dos días. Una de 64 GB se me llenaba a medio día y perdía clips importantes. Cuesta como $500 MXN en la electronica de la calle 16 de Septiembre, vale cada peso.

Cuando compro autos seminuevos para revender, reviso siempre la dash que traen. Muchas veces vienen con tarjetas de 8 GB de capacidad que ya no graban ni una hora, o son de clase 4 que se traban justo en un frenón. Lo primero que hago es poner una microSD de 64 GB clase 10; con eso la cámara funciona bien y el cliente ve que el auto está cuidado. En lotes de la autopista México-Puebla ya es estándar incluirla.


