
El grosor del costado de una llanta (sidewall) en un vehículo de pasajeros típico en México, como un Versa o un Chevrolet Onix, ronda entre 4 mm y 6 mm en un neumático nuevo, mientras que la banda de rodamiento (tread) mide entre 7 mm y 8 mm. Es un error común pensar que el costado tiene 13 mm, ya que ese sería el grosor total del hombro de la llanta o de zonas más robustas cerca de la banda. Para tenerlo claro: en un neumático radial estándar, el costado es la parte más delgada y flexible de la estructura. Un clavo de 10 mm que penetra la banda de rodamiento puede repararse si no daña la carcasa; pero una perforación de 5 mm en el costado suele ser irreparable y obliga al reemplazo por razones de seguridad, ya que la estructura no soporta parches. Según PROFECO, en sus análisis de neumáticos para el mercado mexicano (datos más recientes disponibles hasta 2024), al menos el 30% de las fallas se originan por daños en el costado o por presión inadecuada. La SICT también señala que conducir con el costado dañado incrementa el riesgo de reventón, sobre todo en carreteras como la Autopista México-Querétaro, donde se alcanzan velocidades de 110 km/h.
El desgaste del costado no se mide con la misma profundidad mínima legal de 1.6 mm de la banda, pero debe inspeccionarse visualmente por cortes, abultamientos o deformaciones. Un costado sano es vital para la amortiguación y la respuesta en curvas. Para un conductor en CDMX, que enfrenta topes y baches diarios en Avenida Insurgentes o Circuito Interior, un costado dañado puede ceder en el peor momento.
Un cálculo simple: si recorres 20,000 km al año en tu auto en Guadalajara y tienes que reemplazar una llanta por un daño en el costado a los 15,000 km, el costo por km de ese incidente es de aproximadamente $0.10 MXN solo por la llanta (considerando un precio de $2,000 MXN). A esto hay que sumarle el riesgo de un accidente, que no tiene precio. No es un gasto menor, y por eso muchos mecánicos en México recomiendan revisar los costados cada vez que inflas las llantas.

En mi Kicks 2023, la llanta original trae un costado sensible. Un día en Periférico, a la altura de Santa Fe, pegué un tope mal raspado y se hizo un corte de unos 4 mm. No perdió aire, pero el llantero me dijo que ahí no se parcha. La cambié por una nueva. El costado fino se siente al manejar, da más comodidad, pero hay que tener cuidado con los baches de la ciudad.

Trabajo en un taller en Naucalpan y veo todos los días llantas con el costado reventado. La mayoría no revisa la presión y el costado se calienta y se debilita. En un coche como el Jetta, el costado es más firme que en un March, pero igual, si le pegas a una piedra en una carretera de terracería, se abre. Mi consejo: antes de un viaje largo, revisa que no tenga abultamientos, esos son señal de que la lona interna ya se dañó.

Manejo un Aveo para DiDi en CDMX y las llantas duran unos 40,000 km. Lo que más mata el costado son los topes mal hechos y las banquetas al estacionarse. Si ves un corte de más de 3 mm en el costado, cámbiala de volada, no te la juegues. Una vez, con un corte pequeño, se me ponchó en Viaducto a las 7 de la noche.

En mi camioneta Hilux, las llantas de uso mixto tienen un costado de unos 10 mm, mucho más grueso que el de un sedán. Para off-road en Jalisco o subiendo al Nevado de Toluca, eso me da confianza. He clavado piedras filosas y el costado aguanta sin romperse. Pero en una llanta de perfil bajo, como la de un Mazda 3, un golpe así te deja a pie.


