
El símbolo de refrigerante en tu tablero parece un termómetro sumergido entre dos líneas onduladas, como si fueran olas de agua. Cuando ese testigo se enciende, no es un adorno: tu motor está sobrecalentándose o el nivel del anticongelante está peligrosamente bajo. En el mercado mexicano, el refrigerante se mide por su protección contra congelamiento y ebullición; la PROFECO recomienda revisarlo al menos cada 20,000 km, sobre todo antes de temporadas de calor extremo o viajes largos por autopista. La SICT documenta que un sobrecalentamiento mal atendido puede fracturar la culata o el block del motor, y una reparación de ese tipo en un vehículo compacto como un Versa o un Chevrolet Onix cuesta entre $15,000 y $30,000 MXN dependiendo del taller.
| Tipo de refrigerante | Protección de congelamiento | Protección de ebullición | Cambio recomendado |
|---|---|---|---|
| Verde (etilenglicol) | −15 °C a −30 °C | 120 °C | Cada 2 años o 40,000 km |
| Rosa (tecnología OAT) | −30 °C a −45 °C | 135 °C | Cada 5 años o 100,000 km |
Si recorres 15,000 km al año con tu auto, el costo anual del mantenimiento del sistema de enfriamiento (anticongelante + mano de obra + eventual lavado de radiador) ronda los $700 a $1,200 MXN, lo que representa menos del 8 % del presupuesto de mantenimiento total. Sin embargo, no cambiar el refrigerante a tiempo duplica el riesgo de corrosión interna y reduce la vida útil del motor en aproximadamente 30,000 km, según estimaciones de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

Yo uso un Sentra 2019 en CDMX y el testigo del refrigerante se me encendió una vez en Periférico, justo en hora pico. La aguja de temperatura subió, me orillé y revisé el depósito: estaba casi vacío. Le puse un litro de anticongelante Premium y listo. Desde entonces lo reviso cada mes. El símbolo es fácil de identificar: dos rayitas onduladas con un termómetro en medio, no lo confundas con el del lavaparabrisas que tiene una gota y el parabrisas.

Si trabajas en DiDi o Uber como yo, con un Aveo 2016, el testigo del refrigerante se vuelve tu peor enemigo. En las subidas de la México–Puebla con el aire acondicionado encendido, si el nivel baja, la luz parpadea. Lo mejor es usar anticongelante verde genérico que venden en las gasolineras de la autopista, cuesta unos $180 MXN el galón, pero nunca lo mezcles con otro color porque se forma una gelatina que tapa el radiador. Me pasó una vez y terminar pagando $900 MXN por un lavado a presión.

En mi taller he visto autos llegar con el motor fundido solo por ignorar la lucecita del refrigerante. El símbolo parece una ola con termómetro, pero la gente lo confunde con el del aceite. Si lo ves encendido, apaga el motor de inmediato, no le eches agua de la llave, mejor usa anticongelante de la marca que traía de fábrica. Un cambio de refrigerante en un Jetta 2018 cuesta $500 MXN en taller de barrio, y vale cada centavo.

Viajo seguido de Monterrey a Saltillo y en invierno el testigo del refrigerante es clave. En las heladas de diciembre, si el anticongelante no soporta −20 °C, se congela el radiador y el block se puede romper. Yo uso anticongelante rojo de larga duración en mi Hilux, lo cambio cada 80,000 km y hasta ahora sin problemas. La recomendación de la SICT es revisarlo antes de cada viaje largo. No esperes a que se encienda la luz para accionar.


