
La esponja dentro de una llanta se llama espuma interna reductora de sonido y su propósito principal es disminuir el ruido de rodadura que se genera cuando el neumático gira a altas velocidades. En pruebas recientes realizadas por PROFECO en 2025, las llantas con esta espuma lograron una reducción de entre 3 y 4 decibeles en el ruido interior de la cabina, lo que se traduce en una conducción más silenciosa, especialmente en autopistas como la México-Querétaro o el Periférico de la CDMX. Además, funciona como aislante térmico, ayudando a mantener la temperatura del neumático más estable en climas extremos, como el calor del norte de México. Esto es clave para preservar la eficiencia del aire acondicionado y evitar el sobrecalentamiento en viajes largos.
| Característica | Sin espuma interna | Con espuma interna (modelo 2025) |
|---|---|---|
| Ruido a 100 km/h | 72-74 dB | 68-70 dB |
| Rendimiento en ciudad | 14.5 km/l | 14.5 km/l (sin cambio significativo) |
| Costo adicional por llanta | — | $800 - $1,500 MXN |
Con una conducción promedio de 20,000 km al año, el costo operativo de un juego de llantas con espuma se distribuye en aproximadamente $0.08 MXN por km adicional frente a una llanta normal. Ese gasto extra se recupera en confort acústico si recorres con frecuencia autopistas o zonas con alto tráfico. La SICT en su reporte de vial 2024 menciona que la fatiga por ruido excesivo es un factor en accidentes carreteros, y esta espuma ayuda a mitigarlo.

Las llevo desde que compré el auto nuevo en 2024, en la CDMX. Sí se nota que el ruido del asfalto se reduce, sobre todo en el Circuito Interior con esas banquetas rugosas. El confort mejora, aunque en los topes sientes igual el golpe. No esperes que desaparezca el ruido del motor, pero en autopista se agradece el silencio adicional. La espuma también evita que los neumáticos se calienten tanto cuando dejas el coche estacionado bajo el sol del Estado de México.

Como mecánico en Guadalajara, he visto que las llantas con espuma interna duran igual que las normales si no hay ponchaduras. El problema es repararlas: muchos talleristas no saben cómo parchar una llanta con espuma sin dañarla. En carretera, he tenido clientes que reportan una mejora real en viajes a Morelia o a la costa, donde el pavimento varía. Para flotillas, el costo extra se justifica si la prioridad es la comodidad del conductor en viajes largos. La recomendación es revisar la presión cada mes, porque la espuma no afecta el desgaste pero sí la disipación de calor.

En la agencia de seminuevos donde trabajo, las llantas con espuma son un plus para vender un auto, sobre todo si el comprador es alguien que viaja seguido a Querétaro o Puebla. La gente nota la diferencia en una prueba de manejo. No es un factor decisivo, pero ayuda a justificar un precio ligeramente mayor. Eso sí, advierto a los clientes que reparar una ponchadura es más caro porque requiere quitar la espuma, y muchas vulcanizadoras no lo hacen bien.

Manejo DiDi en Monterrey y desde que cambié a llantas con espuma, el ruido en la autopista a Saltillo se redujo bastante. Mis pasajeros lo notan y me han comentado que el viaje es más tranquilo. En ciudad, con tanto tope y bache, el beneficio no es tan evidente, pero en carretera vale cada peso. Le pongo gasolina Magna de 87 octanos y el rendimiento se mantiene en 14 km/l, igual que antes. Lo único malo es que si te ponchas, encontrar vulcanizadora que repare bien esa llanta es un lío en las zonas más alejadas.


