
En condiciones normales, la temperatura del refrigerante del motor debe mantenerse entre 80 °C y 90 °C, aunque en autos modernos con sistema presurizado puede subir hasta 95 °C en tráfico pesado o subidas sin ser anormal. El refrigerante es lo que evita que el motor se sobrecaliente y también lo protege contra la corrosión. De acuerdo con la guía de automotriz de PROFECO y los manuales de propietario de modelos como Nissan Versa 2024, Volkswagen Jetta 2025 y Toyota Corolla 2025, el rango ideal es ese. En CDMX, donde la altitud supera los 2 200 metros, el agua pura herviría a unos 93 °C, pero la mezcla anticongelante y el tapón presurizado del radiador elevan el punto de ebullición por encima de los 105 °C, por lo que 80–90 °C sigue siendo seguro.
Si la temperatura del refrigerante se mantiene estable dentro de ese rango, el motor funciona con eficiencia y menor desgaste. Si sube a 100 °C o más sin ser por una subida extrema, hay que revisar: puede faltar refrigerante, el ventilador no enciende o la bomba de agua ya no circula bien. Una junta de culata dañada por sobrecalentamiento cuesta entre $8,000 y $15,000 MXN según el taller y el modelo, sin contar la mano de obra. La temperatura del refrigerante debe estar entre 80 y 90 °C en un motor en buen estado. Si el termómetro supera los 95 °C, hay que revisar el sistema.
Haciendo un cálculo: si el sobrecalentamiento recurrente provoca una reparación de $12,000 MXN cada 80,000 km, eso equivale a $0.15 MXN por km solo por ese riesgo. Además, por cada 10 °C por encima de lo normal, el aceite se degrada más rápido y se reduce la vida del motor, aunque es difícil ponerle un número exacto sin pruebas. La mejor forma de mantener la temperatura correcta es revisar el nivel de refrigerante cada mes y cambiar el anticongelante según el fabricante (cada 2 o 3 años en la mayoría de autos vendidos en México).

Tengo un Versa 2023 y en el Periférico de CDMX, en hora pico, la temperatura sube a 93–95 °C, sobre todo con el aire acondicionado encendido. El ventilador eléctrico se activa y baja a 85 °C en unos minutos. Hasta ahora no he tenido problemas, pero sí le pongo atención porque en los topes lentos el flujo de aire se reduce. No me ha dado el rendimiento de combustible que anuncian, pero la temperatura se mantiene estable.

Soy mecánico en Guadalajara y lo más común que veo son fugas en la bomba de agua de los Aveo y Onix modelo 2018–2022. El refrigerante baja lentamente y el motor empieza a calentar más de 90 °C en circulación normal. Un cambio de bomba sale entre $2,500 y $4,000 MXN, y si no lo atiendes, la junta de culata se puede ir en menos de un mes. Siempre recomiendo revisar el depósito cada vez que cargas gasolina.

Manejo Uber en Monterrey, y en verano con 40 °C a la sombra, el motor del K3 2024 llega a 98 °C en avenidas lentas. La luz de temperatura nunca se encendió, pero sí noté que el ventilador trabaja casi todo el tiempo. Lo bueno es que en autopista a Saltillo baja a 87 °C. En estos climas extremos es clave usar refrigerante de la especificación correcta.

Soy taxista con un VW Jetta diésel 2020 y en la Autopista México–Querétaro la temperatura del refrigerante se mantiene clavada en 88 °C, incluso cargado. En la ciudad con topes y semáforos sube a 92 °C pero el termostato regula bien. Lo que sí, cada año le cambio el anticongelante porque el diésel genera más hollín y el sistema se ensucia. La temperatura del refrigerante es un indicador clave de la salud del motor.


