
Si tu auto, ya sea de combustión o eléctrico, tiene una autonomía de 80 km, significa que puedes recorrer exactamente ochenta kilómetros en condiciones ideales antes de que necesites recargar combustible o batería. Para un vehículo eléctrico en México, esto es una autonomía muy limitada, típica de un NEV (Vehículo Eléctrico de Baja Velocidad) o de algunos modelos urbanos importados, no de un auto convencional. En la práctica, con 80 km de alcance en CDMX apenas cubres un trayecto de ida y vuelta de tu casa a la oficina si vives en zonas como Santa Fe o Cuautitlán Izcalli, y te obliga a recargar a diario.
Para contextualizar, un vehículo de gasolina con un tanque de 45 litros y un rendimiento de 12 km/l en ciudad tiene una autonomía de aproximadamente 540 km, más de seis veces lo que ofrece un auto con solo 80 km de alcance eléctrico. La relación entre velocidad y autonomía es crítica: si circulas a 30 km/h en el Periférico, el motor eléctrico consume menos energía, pero al acelerar a 80 km/h o más, la resistencia aerodinámica se dispara y la batería se agota mucho más rápido. Según datos de la SICT y PROFECO, en pruebas de consumo urbano, un vehículo eléctrico de baja autonomía puede perder hasta un 20% de su alcance real si se usa el aire acondicionado constantemente, algo común en el clima de Guadalajara o Monterrey.
| Factor | Impacto en autonomía de 80 km |
|---|---|
| Conducción a 30 km/h (ciudad) | Cerca de 80 km reales |
| Conducción a 80 km/h (Periférico) | 55–65 km reales |
| Uso de aire acondicionado en verano | –15% a –20% de alcance |
| Clima frío (norte de México, invierno) | –10% a –15% de alcance |
Para un usuario que recorre 20,000 km al año, esta autonomía es impráctica. Con un costo operativo de $7,600 MXN anuales solo en electricidad, el gasto es bajo, pero el tiempo de recarga y la ansiedad por quedarse sin batería lo vuelven inviable para la mayoría de los mexicanos. Los datos de la SICT (2024) y PROFECO (2023) indican que el 95% de los conductores en México prefieren una autonomía mínima de 300 km para cualquier uso diario. Un auto con 80 km de rango es funcional solo para desplazamientos muy cortos y controlados, como en un fraccionamiento privado o un parque industrial.

En mi caso, tengo un vecino que compró uno de esos autos eléctricos chicos con 80 km de autonomía para ir de su casa en Naucalpan a su oficina en Polanco. La , en el tráfico de la mañana, con el aire acondicionado prendido, le duraba como 50 km y ya estaba buscando dónde enchufarlo. Lo terminó vendiendo a los seis meses porque no le daba ni para ir al súper de regreso.

Yo manejo un Jetta en Guadalajara y lleno el tanque de gasolina Premium cada 15 días, unos $1,200 MXN. Mis 80 km de autonomía los hago en un par de días de ida al trabajo y vuelta. Con un eléctrico de 80 km, tendría que recargar cada noche y aguantarme sin usar el clima en el Periférico. Prefiero mil veces mi motor de combustión, aunque sea más caro por km, porque no me preocupo por quedarme tirado en un tope.

Con 80 km de alcance, en la subida a la autopista México–Querétaro, si vas con carga completa y a 100 km/h, la batería se te va en menos de 40 km reales. La resistencia del aire a alturas de 2,200 metros sobre el nivel del mar hace estragos. No es para nada práctico si vives en zonas con pendientes como las de la carretera a Puebla.

Si estás viendo un seminuevo eléctrico en Mercado Libre con esa autonomía, checa bien el año y el estado de la batería. Un ambre compró un Leaf 2012 con 80 km de rango nuevo, pero después de 10 años y 60,000 km, la batería le daba como 30 km. La capacidad se degrada más rápido en el norte por el calor de Hermosillo, y en CDMX los topes y el tráfico la castigan un montón. No te la juegues si necesitas moverte diario.


