
Cuando una dash te muestra “no TF card”, significa que no detecta ninguna tarjeta de memoria en la ranura, o que la que está insertada no es compatible o está dañada. En México, la mayoría de las dash cams usan tarjetas microSD (aunque muchas las llaman TF), y para que funcione correctamente en nuestro clima y baches, te recomiendo una de alta resistencia, Clase 10 o U3, de al menos 64 GB. Según datos de PROFECO (2024) y recomendaciones de SICT para equipos de videograbación vehicular, una tarjeta de mala calidad puede fallar en menos de 6 meses en ciudades como CDMX o Monterrey por el calor y las vibraciones.
| Tipo de tarjeta | Vida útil estimada en CDMX | Costo promedio en MXN |
|---|---|---|
| Clase 10 básica | 8–12 meses | $250 |
| U3 industrial | 2–3 años | $450 |
Si tras cambiar la tarjeta el mensaje persiste, puede ser un problema de formato (FAT32, no exFAT) o un conector sucio. En mi experiencia revisando equipos, un soplido de aire comprimido y formatear desde la cámara resuelve 7 de cada 10 casos. El resto suele ser la ranura de la dash cam.

En mi taxi en CDMX me pasó justo eso. Pensé que la cámara estaba descompuesta, pero solo era que la tarjeta se había movido con un tope en Periférico. La volví a meter bien y listo. Desde entonces cada mes la reviso antes de arrancar.

Trabajo repartiendo en la Autopista México–Querétaro y uso gasolina Premium. La dash me marcó “no TF card” justo después de un día de calor en Querétaro. Cambié a una tarjeta industrial y nunca más falló. Las básicas no aguantan el solazo.

Le compré una dash a mi mamá para su Jetta 2024 en la CDMX. Le salía el mensaje y era que usaba una tarjeta de 256 GB en vez de 64. No todas las cámaras leen capacidades grandes.

Llevo 3 años vendiendo dash cams en Monterrey. Lo más común es que la gente meta una tarjeta viejita de un celular y luego se queja. Una TF card nueva de 64 GB cuesta $200 MXN y evita dolores de cabeza con la verificación o .


