
El ruido al frenar en un auto en México generalmente se debe a pastillas mal instaladas, discos en mal estado o materiales de fricción de baja calidad, y en un país con topes constantes y tráfico pesado en CDMX, Guadalajara o Monterrey, este problema se acelera. Según datos de PROFECO, en su análisis de de frenos para vehículos de 2024, más del 60% de los casos de ruido en autos como el Nissan Versa, Chevrolet Aveo o Volkswagen Jetta están relacionados con la instalación incorrecta de pastillas nuevas sobre discos que no fueron rectificados. Esto provoca que la pastilla no haga contacto parejo, generando vibraciones y chirridos que se intensifican en condiciones de alto tránsito, como en el Periférico o Circuito Interior.
| Causa principal | Frecuencia en México (basado en PROFECO 2024) | Síntoma típico |
|---|---|---|
| Instalación incorrecta | Alta (60% de casos) | Chirrido agudo al frenar suave |
| Disco deformado o desgastado | Moderada (25%) | Vibración en el pedal y ruido pulsante |
| Pastilla de baja calidad | Baja a moderada (15%) | Rechinido constante, incluso sin frenar |
Con base en un cálculo de mantenimiento para un Nissan Sentra 2025 que recorre 20,000 km al año en CDMX, si el ruido aparece por pastillas de baja calidad, el costo de reemplazo anticipado es de $2,500 MXN cada 15,000 km, lo que eleva el costo por kilómetro a $0.17 MXN solo en frenos, comparado con $0.08 MXN usando pastillas de marca recomendada por el fabricante.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) recomienda en su guía de mantenimiento vehicular 2024 inspeccionar el sistema de frenos cada 10,000 km o antes si se perciben ruidos, especialmente en zonas con topes y pendientes como en la Autopista México–Querétaro.

En mi experiencia, el ruido más común viene de poner pastillas nuevas sin rectificar los discos. Lo hice en un Onix y a los 2,000 km ya chillaba en el tráfico de la mañana en el Periférico. Tuve que rectificar después y el ruido se fue. Las pastillas más duras suelen durar más kilómetros, pero chillan más en el tráfico de la ciudad.

Como mecánico en un taller de la CDMX, veo seguido carros como el Taos o el Kia Seltos con ruido de frenos por discos deformados por el calor de las bajadas largas, como en la carretera a Cuernavaca. El problema no es solo el ruido: si no se cambia el disco, el pedal vibra y se pierde eficiencia al frenar en una emergencia. Usar gasolina Regular de 87 octanos no afecta los frenos directamente, pero un auto más pesado como una camioneta genera más calor en el sistema.

En mi lote de seminuevos, reviso los frenos de todos los Kicks y Mazda CX-5 que llegan. Si el ruido es metálico y constante, casi siempre es porque la pastilla llegó al indicador de desgaste. Ahí toca cambiar inmediatamente, porque el disco ya se rayó y el reemplazo sale más caro.

Manejo un Corolla híbrido para DiDi en Guadalajara y el ruido de frenos apareció a los 25,000 km, pero por humedad, no por desgaste. En la temporada de lluvias, los discos se oxidan superficialmente si el auto se queda parado unas horas y suena al arrancar. Después de dos o tres frenadas, el ruido se va solo. No es falla, pero sí asusta si no lo sabes.


