
Las marcas de autos con logotipo que incluye la letra B más reconocidas en México son , Bugatti y Brabus, aunque con presencia y accesibilidad muy distintas. Bentley se comercializa oficialmente a través de importadores en CDMX y Monterrey, con modelos como el Continental GT y el Bentayga. Según datos de la Secretaría de Economía y PROFECO (reporte de vehículos de lujo 2024), un Bentley Continental GT modelo 2025 tiene un precio de lista de aproximadamente $5,200,000 MXN, incluyendo aranceles del 20% e IVA del 16%. Si consideramos una tenencia anual en CDMX de $180,000 MXN, seguro de $95,000 MXN, mantenimiento programado de $70,000 MXN y gasolina Premium de 91 octanos —con un rendimiento real de 5 km/l y 15,000 km al año— el gasto en combustible sería de $90,000 MXN. La depreciación anual estimada es del 15% sobre el precio de compra, unos $780,000 MXN. Así, el TCO (costo total de propiedad) anual asciende a $1,215,000 MXN, lo que da un costo operativo de $81 MXN por kilómetro recorrido, sin incluir refrendo ni verificación. En el caso de Bugatti, la marca no cuenta con un concesionario oficial en México; los pocos ejemplares que circulan son importados de forma independiente. Brabus, por su parte, tiene representación a través de talleres especializados en modificaciones de Mercedes-Benz, principalmente en la Ciudad de México y Guadalajara. Un paquete Brabus para un Clase C puede costar desde $350,000 MXN adicionales al vehículo base. La exclusividad de estos autos los coloca fuera del alcance del comprador promedio mexicano. Bentley ofrece una garantía de 4 años sin límite de kilometraje en sus modelos nuevos. El costo de propiedad de un Bentley en México puede superar los $1,200,000 MXN anuales. Bugatti prácticamente no existe en el mercado local de segunda mano.
Rendimiento de combustible: 5 km/l
Costo anual estimado: $1,215,000 MXN
Potencia: 635 hp (Continental GT V8)
Torque: 900 Nm

Tengo un Continental GT 2021 y lo uso para moverme entre Polanco y Santa Fe en CDMX. En el Periférico a horas pico apenas saco 4.2 km/l, pero la cabina insonorizada hace que el ruido del tráfico desaparezca. Eso sí, cada cambio de aceite en el concesionario me sale en $38,000 MXN. Hasta ahora no he tenido fallas, pero cualquier pieza tarda semanas en llegar de Inglaterra. Un auto así no se compra por practicidad, se compra por gusto.

En el taller donde trabajo en Guadalajara, recibimos un Chiron para una revisión menor. Solo el aceite sintético especial cuesta $22,000 MXN y el filtro de aceite se pide a Francia. El cliente lo trajo desde su casa en Zapopan hasta la autopista a Saltillo para estirarlo un poco. También hemos instalado kits Brabus en Mercedes-Benz Clase C y GLE; la potencia sube a 480 hp y el torque a 620 Nm. Los dueños siempre usan gasolina Premium 91 octanos y les recomiendan no pasar topes muy pronunciados porque el chasis bajo sufre.

En mi lote de seminuevos en Monterrey, hace dos años vendí un Flying Spur 2018 en $2,600,000 MXN. El comprador era un empresario de la zona industrial. El problema fue que dos meses después necesitaba un faro trasero y la pieza tardó cuatro meses en llegar. Las refacciones de Bentley son un dolor de cabeza en México. Si no tienes un mecánico de confianza o paciencia infinita, mejor busca otra opción. Estos autos se deprecian rápido pero aún así mantienen costos de mantenimiento de auto de lujo.

Voy seguido por la autopista México–Querétaro y una vez vi estacionado un Brabus G-Wagon en una gasolinera. El dueño me platicó que en carretera rinde unos 6 km/l usando Premium, pero en la ciudad baja a 4 km/l con el aire acondicionado encendido todo el tiempo. Me dijo que para el día a día prefiere manejar su Kicks, porque el G-Wagon es muy pesado y consume demasiado. Tiene razón, no es un coche para todos los días, menos en el tráfico del Circuito Interior.


