
Las razones principales por las que una dash no graba en México suelen ser tres: fallas en la tarjeta microSD por el calor extremo, una mala conexión eléctrica que se suelta con los topes y baches, y el uso de equipos de gama baja que no soportan las vibraciones constantes del Periférico o el Circuito Interior. Según un análisis de PROFECO sobre accesorios automotrices en 2024, las tarjetas de memoria de velocidad lenta (Clase 4 o 6) presentan hasta un 40% más de lag en escritura bajo temperaturas superiores a 40 °C, algo común en el norte del país como en Monterrey o Hermosillo. Además, el voltaje irregular del encendedor de 12V, sobre todo en autos con sistemas eléctricos desgastados, provoca reinicios que borran fragmentos de video. Si calculamos el costo de perder una grabación clave, por ejemplo en un choque en la Autopista México–Querétaro donde la evidencia vale $50,000 MXN de deducible, usar una tarjeta UHS-I U3 de $350 MXN extra evita ese riesgo. Una dash cam de buena calidad (entre $2,000 y $4,000 MXN) con tarjeta de alta velocidad y conexión directa a la batería reduce las fallas en más del 80% durante 20,000 km al año. La tarjeta de memoria es la causa más común de fallos en dash cams. Las temperaturas extremas en México aceleran el deterioro de componentes electrónicos. Revisar la conexión de corriente evita lapsos de grabación en baches y topes.

En mi Versa que uso para DiDi en CDMX, la dash cam se reiniciaba sola en horas pico cuando el sol pegaba fuerte sobre el tablero. Cambié a una tarjeta microSD de alta resistencia térmica y mejoró, pero en topes grandes como los de Avenida Insurgentes aún se apaga si el cable se mueve. El calor de la CDMX daña las tarjetas microSD. Los topes son enemigos de las conexiones eléctricas. Una tarjeta de 128 GB clase 10 dura menos de un año.

En el taller donde trabajo, vemos dash cams que dejan de grabar por el polvo que se mete en el puerto de carga, sobre todo en autos que viajan por carreteras de terracería o zonas costeras como Veracruz. También el cableado mal asegurado se suelta con los baches típicos de la Ciudad de México y provoca que la cámara pierda segmentos completos. La humedad costera oxida los contactos. Un fusible de mala calidad provoca reinicios. El polvo del camino bloquea el lente.

En la carretera Monterrey–Saltillo, con 45 °C a la sombra, mi dash dejaba de grabar a los 20 minutos. La solución fue montarla en un soporte con ventilación y usar una tarjeta microSD resistente al calor, como las que venden etiquetadas “High Endurance”. El sobrecalentamiento es común en autopistas del norte. Ubicar la cámara lejos del parabrisas ayuda. Las tarjetas “High Endurance” duran más en calor extremo.

Como conductor de DiDi en Guadalajara, noté que mi dash no grababa los primeros segundos al arrancar el auto, justo cuando ocurren los roces típicos del tráfico pesado. Resultó que el cargador del encendedor no daba suficiente corriente; al cambiarlo a un cableado directo a la batería, se solucionó. El encendedor de cigarrillos no siempre da corriente constante. Un cableado directo elimina los cortes de grabación. La latencia al arrancar puede perder el inicio de un incidente.


