
Evitar excesos de velocidad no es solo cuestión de multas; en México, circular a más de 100 km/h en carretera o a más de 50 km/h en zonas urbanas como Avenida Insurgentes o Circuito Interior aumenta drásticamente el riesgo de perder el control, especialmente con topes, baches o lluvia. Según datos de la SICT (Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes) y un estudio de PROFECO sobre vial en 2023, el exceso de velocidad es el factor principal en más del 30% de los accidentes fatales en autopistas como la México–Querétaro o la México–Puebla. A 120 km/h, la distancia de frenado de un auto sedán como el Nissan Versa o el Volkswagen Jetta puede duplicarse respecto a 80 km/h, pasando de unos 40 metros a más de 80 metros en pavimento seco, y hasta 100 metros en carretera mojada. Esto significa que un conductor que viaja a 120 km/h necesita casi el doble de espacio para detenerse por un obstáculo o una curva cerrada.
| Velocidad (km/h) | Distancia de frenado en seco (metros) | Distancia de frenado en mojado (metros) |
|---|---|---|
| 80 | 40 | 55 |
| 100 | 62 | 85 |
| 120 | 85 | 110 |
Además, el costo de un accidente por exceso de velocidad no solo es humano; para un propietario de un auto como un Chevrolet Aveo o un Nissan March, un choque a 70 km/h en Periférico puede generar gastos de reparación de entre $50,000 y $120,000 MXN, sin contar aumentos en la prima de seguro o posibles multas de tránsito. En términos de tiempo, circular a 120 km/h en lugar de 100 km/h en un viaje de 200 km (como de CDMX a Puebla) solo ahorra unos 15 minutos, pero el riesgo de un percance se multiplica por tres. La capacidad de reacción del conductor se reduce: a 100 km/h, el vehículo recorre 28 metros por segundo; a 120 km/h, recorre 33 metros por segundo, lo que dificulta maniobrar ante un tope inesperado o un vehículo detenido en el carril.

En CDMX, pasado el Periférico, la gente cree que ir a 80 km/h en zonas de 50 es normal, pero con tantos topes y baches, el carro sufre y uno pierde el control. Una vez, a 70 km/h, un tope me salió de la nada y casi me voy contra el muro de contención. En 30,000 km que le he hecho a mi Sentra, el exceso de velocidad solo me ha generado multas y más desgaste de llantas y frenos. En ciudad, ir rápido no te lleva más lejos, solo te acerca más rápido al taller.

Como repartidor en la México–Querétaro, he visto cómo el exceso de velocidad destruye camionetas. Un colega con una NP300 iba a 110 km/h con carga; al frenar por un bache, la caja se movió, perdió el control y volcó. A 80 km/h, quizás solo hubiera dado un golpe seco. En carretera mojada, el riesgo de hidroplaneo aumenta mucho más rápido de lo que la gente cree. Además, las llantas se calientan y se desgastan de forma dispareja, lo que puede causar una ponchadura a alta velocidad.

Soy DiDi en Guadalajara y manejo un K3. El exceso de velocidad en avenidas como López Mateos es un error: entre semáforos y peatones, no ganas más de 2 minutos, pero sí te arriesgas a un choque que te deja sin chamba. La multa por exceso de velocidad en Jalisco puede ser de hasta $2,000 MXN. Prefiero ir a 60 km/h, llegar entero y no gastar en seguro o taller.

En Monterrey, con el calorón y el tráfico pesado, la gente acelera en la Carretera a Saltillo para llegar más rápido. Pero a 100 km/h, el aire acondicionado ya va al máximo y el motor consume más. En mi Hilux, a 90 km/h rindo 12 km/l; a 110 km/h, bajo a 9 km/l. Además, las llantas se calientan más y el riesgo de reventón es real. Prefiero manejar tranquilo y que el carro dure.


