
Una bobina de encendido dañada en una motocicleta provoca fallos en la chispa de la bujía, lo que se traduce en marcha irregular, vibraciones excesivas al rodar y pérdida de potencia, sobre todo al acelerar en avenidas como Periférico o la Autopista México–Puebla. Cuando el bobinado se quema o hay fugas internas, el motor empieza a fallar en uno o varios cilindros, y las vibraciones se sienten claramente en el manillar y los estribos. Además, la mezcla aire–combustible no se quema por completo, lo que genera acumulación de carbón en la bujía y en la cámara de combustión; con el tiempo eso obliga a adelantar el servicio de afinación. Un tercer síntoma muy común es que la moto se apague en ralentí o le cueste arrancar en frío, especialmente en las mañanas en la CDMX por la altitud. Según datos del INEGI (Encuesta Nacional de Movilidad 2023) y reportes de PROFECO sobre calidad de refacciones, las bobinas de fabricación genérica pueden fallar antes de los 15,000 km en condiciones severas de calor y polvo, como las que se ven en carreteras de Jalisco o Nuevo León. Si calculamos el costo de reemplazo: una bobina original cuesta entre $1,200 y $2,800 MXN (según la marca y la tienda), más mano de obra de unos $400 MXN. Si la moto tiene dos cilindros, el gasto total por ambas bobinas puede superar los $5,000 MXN. Para una moto de trabajo que recorre 30,000 km al año, ese monto representa cerca de $0.17 MXN por km solo en recambio de bobinas, sin contar otros consumibles. Lo más práctico es verificar visualmente la bobina: si presenta grietas por calor, óxido en los conectores o humedad en el núcleo, es mejor cambiarla de inmediato.
Datos clave:

Tuve una Italika 250 que empezó a vibrar horrible justo en el Circuito Interior, entre Tlalnepantla y Azcapotzalco. Le cambié bujías y nada. Resultó ser la bobina de encendido: traía una fuga microscópica. La cambiamos por una original (la compatía) y en tres semanas ya no volvió a fallar. Recomiendo siempre probar con un multímetro la resistencia primaria y secundaria antes de comprar otra pieza.

En mi taller del Estado de México veo al menos dos casos al mes de motos que llegan con “tirones” al acelerar en topes o en subidas como la México–Pachuca. Muchos dueños piensan que es carburador o inyectores, pero el 70% de las veces es la bobina. Revisen el conector: si está verde o flojito, la corriente no llega bien y la bobina se sobrecalienta. Una bobina mojada por lavado a presión también falla de volada.

Uso mi moto para reparto en Guadalajara, con lluvias y calorón. En temporada de lluvias la bobina se humedece y el motor empieza a fallar en los semáforos. Aprendí a secarla con un trapo suave y aplicarle dieléctrico en el conector. No gastes en bobinas “baratas” de ferretería; duran como dos meses. Mejor invierte en una de marca reconocida.

En carretera Monterrey–Saltillo, a 120 km/h, la moto perdió potencia de golpe y empezó a echar fuego por el escape. Llegué al taller y la bobina primaria estaba abierta. El mecánico me dijo que el calor extremo del motor más el asfalto derritió el aislamiento. Desde entonces cada 10,000 km reviso visualmente la bobina y cambio el dieléctrico. Es un desastre quedarse varado en medio de la nada.


