
En México, conducir en verano implica ajustar la presión de las llantas, usar el aire acondicionado con inteligencia y revisar el sistema de enfriamiento para evitar sobrecalentamientos. La presión recomendada para la mayoría de autos como un Versa o un Chevrolet Aveo suele ser de 30 a 32 PSI en frío, pero con el calor las llantas se calientan y la presión sube. No conviene bajarla por debajo de lo que indica el manual, porque eso aumenta el desgaste y el riesgo de reventón. Una opción real es usar nitrógeno, que se expande menos con la temperatura. Según datos de PROFECO (estudio de llantas 2023), mantener la presión correcta reduce el consumo hasta un 3% y alarga la vida de las llantas.
El aire acondicionado es indispensable en ciudades como CDMX, Guadalajara o Monterrey, donde las temperaturas superan los 30 °C. Usarlo reduce el rendimiento de combustible entre 10 y 15%. Si recorres 20,000 km al año en un auto que da 14 km/l sin AC, con AC el rendimiento baja a unos 12.5 km/l. La gasolina Regular de 87 octanos cuesta alrededor de $24 MXN por litro (precios 2025). El costo extra anual por usar AC sería: (20,000 km / 12.5 km/l) - (20,000 km / 14 km/l) = 1,600 litros - 1,428 litros = 172 litros extra, que son $4,128 MXN adicionales al año. Otro punto: nunca duermas con el auto encendido y el AC funcionando, porque hay riesgo de intoxicación por monóxido de carbono. Además, si el auto estuvo al sol, abre las ventanas unos minutos antes de encender el AC para sacar el aire caliente.
El sobrecalentamiento del motor es común en autos con más de 5 años, sobre todo en trayectos largos como la Autopista México–Querétaro o en subidas como la de la carretera a Toluca. Revisa el nivel de anticongelante y que el radiador no tenga fugas. SICT recomienda en sus campañas de seguridad vial detenerse cada dos horas o 200 km para que el motor se refresque. Un dato práctico: si ves que la aguja de temperatura sube más de lo normal, enciende la calefacción al máximo; eso ayuda a disipar el calor del motor, aunque sea incómodo.
| Elemento | Recomendación verano | Efecto en costo/seguridad |
|---|---|---|
| Presión de llantas | Mantener la del manual; usar nitrógeno opcional | Menor desgaste y 3% menos combustible |
| Aire acondicionado | Encender después de ventilar; no dormir con él | +$4,128 MXN/año en gasolina |
| Revisión motor | Anticongelante, mangueras, ventilador | Evita sobrecalentamiento y reparaciones caras |

Como taxista en CDMX, el verano es pesado porque el aire acondicionado lo uso todo el día. En el Periférico a las 3 de la tarde, el sol pega directo y el tablero se calienta. Lo que aprendí: mejor usar cortinas solares en las ventanas traseras, porque los vidrios polarizados no siempre son suficientes. También, cada hora me bajo cinco minutos a estirar las piernas, porque el sueño con el AC es traicionero. Los topes en las colonias me obligan a ir más despacio, y eso ayuda a que el motor no se sobrecaliente tanto.

Soy mecánico en un taller de la Narvarte, y en verano llegan muchos autos con el motor hirviendo. Lo más común es que el ventilador eléctrico no enciende o que el termostato se traba. En un Onix 2020, revisamos que el anticongelante esté al nivel y que no haya aire en el sistema. Otro detalle: las llantas viejas con la presión baja revientan más fácil en carretera. Siempre digo a los clientes que si van a manejar de noche, igual revisen el nivel del líquido de frenos, porque con el calor se evapora más rápido.

En Guadalajara, el sol de verano es de esos que no te dejan ver ni el semáforo. Uso lentes polarizados, pero no muy oscuros, porque en los túneles del anillo periférico no ves nada. También me tocó frenar de golpe porque un peatón cruzó con sombrilla y celular. Desde entonces, en zonas escolares reduzco la velocidad, aunque tenga prisa. Y jamás conduzco en chanclas, ni aunque sea para ir a la tienda de la esquina.

Hago viajes seguido de CDMX a Puebla por la autopista. En verano, el sol de la mañana te da de frente y los vidrios se calientan. Dejo el desodorante en aerosol y el encendedor en la guantera, porque si explotan dentro del coche es un desastre. También reviso que el extintor esté cargado; la Guardia Nacional en las casetas a veces lo pide. Lo mejor: cada hora me detengo en una gasolinera, compro agua y dejo que el motor descanse. Así evito que el testigo de temperatura se encienda en la subida a Río Frío.


