
Si en días de lluvia el volante se te pone duro y cuesta trabajo girarlo, en la mayoría de los casos la causa está en el sistema de dirección, pero no en el motor ni en la llanta. En México, con el clima húmedo y los encharcamientos típicos de la temporada de lluvias en CDMX, Guadalajara o Monterrey, el problema más común es que el sistema de dirección electromecánica (EPS) o el electrohidráulico (EHPS) sufre una mala conexión o protección térmica al meter el auto en agua. Por ejemplo, si manejas un Versa 2024 o un Kia K3 con dirección EPS, al pasar un charco profundo puede haber entrada de humedad en el conector del motor eléctrico, lo que provoca resistencia momentánea. En autos con dirección EHPS —como la Toyota Hilux o la Chevrolet Tracker— el problema suele venir de que la bomba eléctrica se sobrecalienta al forzar la dirección en superficies mojadas y el sistema activa una protección temporal que endurece el volante. Además, las suspensiones con bujes de hule, al absorber agua, se hinchan y aumentan la fricción, endureciendo la maniobra.
La PROFECO, en su guía de seguridad vehicular 2024, recomienda revisar el sistema de dirección si el volante se pone duro después de lluvias intensas, y no asumir que es normal. La SICT también advierte que un volante duro en mojado puede ser síntoma de desgaste en la cremallera o en las juntas universales. Un cálculo útil para el conductor mexicano: si tu auto tiene dirección EPS y cada 30,000 km necesitas revisar conexiones eléctricas, el costo promedio en un taller mecánico de la CDMX ronda los $1,200 MXN por mano de obra y ajuste. Ignorarlo puede llevar a cambiar el motor de la dirección, que en un auto como el Volkswagen Jetta cuesta hasta $15,000 MXN sin instalación. El mantenimiento preventivo, como cambiar el líquido de dirección cada 40,000 km en sistemas EHPS y MHPS, reduce drásticamente estas fallas.

A mí me pasó con un Aveo 2019 en la Autopista México–Puebla con lluvia fuerte. El volante se puso durísimo al pasar un encharcamiento. Resultó ser el sensor de par de la dirección EPS, se mojó y perdió señal. En un taller de la colonia lo limpiaron y quedó bien, pero gasté $800 MXN. En mi caso, no fue necesario cambiar piezas.

Si manejas un auto con dirección mecánico-hidráulica como un NP300, revisa el nivel del líquido. En días lluviosos, si el sistema tiene una fuga mínima, el agua puede colarse y contaminar el fluido. Eso hace que el volante se ponga duro de repente. Un compañero taxista de Guadalajara le pasó y tuvo que purgar todo el sistema, unos $2,500 MXN en un taller de confianza.

En un RAV4 2022 híbrido me tocó en un tope enorme en Periférico, justo después de una lluvia. El volante no giraba nada. Era el bloqueo antirrobo activado por el golpe. Solo usé la llave para destrabar la columna y se soltó en segundos. No fue falla mecánica, pero sí asusta.

Tengo un Virtus 2023 y en carretera, con lluvia y a alta velocidad, el volante se puso pesado unos segundos. Leí que en los EPS modernos el sistema reduce la asistencia para dar más estabilidad si detecta derrape. En mi experiencia con autopistas como la México–Querétaro, no es falla, es un modo de seguridad. Pero si pasa seguido, lleva el auto a escáner.


