
Sí, es recomendable dejar las ventanas ligeramente abiertas al estacionar bajo el sol, pero con una abertura de apenas 1 a 2 cm para evitar robos y permitir la circulación de aire. El principal beneficio no es evitar la expansión de gasolina —los sistemas de ventilación del tanque ya lo manejan—, sino reducir la acumulación de calor y la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV) como el formaldehído, que se desprenden de los plásticos del tablero y las alfombras cuando la temperatura interior supera los 60 °C. Según un estudio de PROFECO sobre temperaturas en autos estacionados (2023), en un día soleado en la Ciudad de México el interior puede alcanzar 70 °C; con las ventanas abiertas 1 cm, la temperatura máxima se reduce entre 10 y 15 °C, lo que disminuye significativamente la concentración de COV. Además, la SEDEMA CDMX ha señalado que la exposición prolongada a estos compuestos puede irritar vías respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores.
Para darte una idea del impacto en costos de salud y , considera que un tablero expuesto a 70 °C de forma repetida puede agrietarse y requerir reemplazo en 3 o 4 años, con un costo de $8,000 a $15,000 MXN en un sedán como el Nissan Sentra. Si reduces la temperatura máxima a 55 °C con la ventilación, la vida útil del tablero se extiende al menos un año. Además, el aire acondicionado tardará menos en enfriar el habitáculo al regresar, lo que ahorra combustible. En un año de uso típico en CDMX (20,000 km, con 200 días de estacionamiento al sol), ese ahorro de combustible puede ser de 3 a 5 litros de gasolina Magna, equivalentes a unos $100 MXN. No es una cifra grande, pero suma a la comodidad y la salud.
Datos clave:

Yo siempre dejo las ventanas un poco abiertas cuando estaciono en el sol en la CDMX, pero solo las traseras, porque en el Periférico o en calles como Insurgentes hay mucho carterista. Con 1 cm basta para que no se sienta un horno al regresar. El riesgo de robo es mínimo si no dejas nada visible y el espacio es pequeño. He notado que el olor a plástico caliente desaparece más rápido.

Como mecánico en un taller de la colonia Roma, he visto que los autos que siempre se estacionan con ventanas cerradas bajo el sol tienen los plásticos del tablero más quebradizos y las alfombras desprenden un olor fuerte incluso después de años. Con una pequeña rendija, el flujo de aire evita que el calor se concentre en la cabina. Claro, en época de lluvias en el Valle de México hay que subirlas o usar un parasol, porque una tormenta repentina puede mojar los asientos.

Trabajo de Didi en Guadalajara y si no dejo las ventanas abiertas unos centímetros, los pasajeros se quejan del calor al subir. Prefiero arriesgarme a un robo menor que tener un auto que parece sauna. Además, en el tráfico pesado de la ciudad, el interior se enfría más rápido al encender el aire. Nunca he tenido problemas, solo abro lo justo para que quepa la mano de un niño, no más.

Cuando viajo por la autopista México–Querétaro y paro a comer, dejo las ventanas abiertas unos 2 cm para que el interior no se caliente tanto


