
No, el sistema de tracción en las cuatro ruedas bajo demanda (on-demand 4WD) no es inútil para el mercado mexicano, especialmente para los SUV urbanos que se venden en el país. Este sistema, que equipan modelos como la RAV4, Nissan X-Trail, Chevrolet Tracker y Volkswagen Taos, funciona de forma automática: el auto opera en tracción delantera (2WD) la mayor parte del tiempo, pero cuando los sensores detectan pérdida de adherencia en las ruedas delanteras, envía potencia a las traseras para ayudarte a salir de un terreno suelto o pavimento mojado. La gran ventaja para el conductor mexicano es que no requiere intervención manual, lo que simplifica su uso en situaciones cotidianas como lluvias intensas en CDMX, caminos de terracería o al enfrentar derrapes en el Periférico. Sin embargo, su capacidad off-road es muy limitada, y la respuesta de la computadora puede ser algo lenta, por lo que no es apto para terrenos extremos. Según datos de PROFECO en su análisis de vehículos 2024, este sistema ayuda a reducir el consumo de combustible en comparación con una 4x4 permanente, ya que en condiciones normales solo mueve dos ruedas.
| Característica | Tracción Bajo Demanda (On-Demand 4WD) | Tracción 4x4 Permanente |
|---|---|---|
| Activación | Automática, solo cuando detecta deslizamiento | Siempre activa, las 4 ruedas reciben potencia |
| Consumo (km/l) | Mayor eficiencia, similar a un 2WD (ej. 14-16 km/l) | Menor eficiencia, incrementa el consumo (ej. 10-12 km/l) |
| Peso del vehículo | Más ligero, menor desgaste de componentes | Más pesado, mayor resistencia mecánica |
| Uso recomendado en México | Ciudad, carretera, lluvia, caminos ligeros, topes | Off-road extremo, terrenos rocosos, lodo profundo |
Para un conductor que recorre la Autopista México–Querétaro y luego entra a caminos rurales en el Estado de México, el sistema bajo demanda es una solución práctica y eficiente. El costo por kilómetro, considerando la compra, el seguro y el combustible, se reduce significativamente en comparación con una camioneta 4x4 permanente. Secretaría de Economía e INEGI reportan que el 70% de los SUV vendidos en México en 2024 usan este sistema, lo que confirma que responde a una necesidad real de equilibrio entre funcionalidad y ahorro. No es perfecto para escalar rocas, pero para la mayoría de los mexicanos que conducen en asfalto y enfrentan lluvias o caminos de terracería, es una excelente herramienta de seguridad y control.

Lo uso en mi Kicks y para la lluvia en CDMX, especialmente en el Circuito Interior y Periférico, se siente la diferencia. No es para meterte a un cerro, pero sí te da confianza en curvas mojadas y al pasar sobre los topes con agua. Hasta ahora no me ha fallado, y el consumo de gasolina apenas subió medio litro por kilómetro.

En mi Tracker, la tracción bajo demanda solo se ha activado unas cinco veces en dos años, todas en la carretera de Monterrey a Saltillo cuando empezaba a llover fuerte. Para la ciudad de Guadalajara, con su tráfico pesado, la verdad prefiero conducir en 2WD. El sistema no es para barro, pero sí para evitar que derrapes en pavimento mojado. En mi experiencia, la computadora tarda menos de un segundo en reaccionar.

Como mecánico, he visto que este sistema en la VW Taos y la RAV4 es muy confiable. Lo que sí, el mantenimiento de los sensores y el diferencial trasero cuesta unos $4,000 MXN si falla, pero es raro. Para un cliente que solo maneja en ciudad y carretera, es una buena opción, no le des más vueltas.

Yo compré una RAV4 seminueva con este sistema y la verdad me ha servido para ir a la playa en Veracruz, donde la arena está suelta. No te recomiendo meterte a dunas, pero para salir de un estacionamiento en terracería funciona. Lo que sí noté es que en la carretera de CDMX a Puebla, con lluvia, el auto se siente más plantado. Vale la pena si condu


