
No es recomendable comprar llantas que ya tienen dos años de almacenamiento, porque el compuesto de hule se endurece y pierde adherencia, incluso sin haber rodado un kilómetro. En México, donde el asfalto alcanza temperaturas extremas en verano y hay zonas de alta montaña como la CDMX a 2,240 metros de altitud, una llanta añeja puede aumentar la distancia de frenado y reducir la tracción en curvas. La Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) ha señalado en sus análisis de llantas que el rendimiento de un neumático nuevo se degrada significativamente después del primer año de almacenamiento si no se controla la temperatura; el hule pierde elasticidad y la banda de rodamiento se endurece. Además, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reporta que en México el 80% de los automóviles circula en zonas urbanas con topes frecuentes y baches, condiciones que exigen la máxima flexibilidad del hule para absorber impactos. Una llanta almacenada dos años tendrá una capacidad de absorción reducida, lo que se traduce en mayor riesgo de daño en la suspensión y llanta ponchada. Si calculamos el costo real de una llanta con 2 años de almacenamiento, considerando un precio de $1,800 MXN por neumático, una vida útil estimada de 50,000 km y un criterio de más alto, el costo por kilómetro no es el problema; el verdadero riesgo es tener que reemplazar la llanta antes de tiempo por endurecimiento, o peor, sufrir un reventón en carretera. En México, la Guardia Nacional Carreteras atiende cientos de incidentes al año por fallas de llantas viejas. Por eso, aunque la llanta muestre dibujo profundo, no vale la pena el ahorro inicial. Prefiera siempre llantas con menos de 6 meses de fabricación, verificando el código DOT en el costado. Las llantas pierden agarre con el tiempo, aunque no se hayan usado. Un neumático de 2 años ya no es nuevo en desempeño. La seguridad no se negocia por un descuento en almacén.

Compré unas llantas con año y medio de almacenamiento para mi Versa 2023. En secho, en el Periférico de CDMX, se sienten duras, y en los topes de la colonia la suspensión brinca más de lo normal. En lluvia, en Circuito Interior, sentí que el coche patinaba al frenar. Ya no las volvería a comprar.

En mi camioneta Hilux 2022, puse llantas con 2 años de bodega porque las ofrecían más baratas. En la Autopista México–Querétaro, a 110 km/h, el coche vibraba y el ruido de rodamiento era muy fuerte. Después de 8,000 km, una llanta se deformó. Mejor gastar un poco más en llantas recién fabricadas, sobre todo si manejas seguido en carretera.


