
El control de luces en un se opera con la perilla que está a la izquierda del volante. Girando la perilla una posición enciende las luces de estacionamiento, la siguiente posición activa las luces bajas (cortas). Para las luces altas, empuja la palanca de las direccionales hacia adelante (lejos de ti) y se fija en esa posición; jálala hacia atrás para un destello momentáneo. En la mayoría de los modelos modernos (Jetta, Virtus, Taos, Tiguan), la perilla tiene un ícono de “Auto” que enciende automáticamente las luces bajas al oscurecer o al entrar a un túnel. Si tu auto tiene el sistema Light Assist, las luces altas se encienden y apagan solas cuando no detectan vehículos adelante o en sentido contrario, pero debes activar la función desde el panel de instrumentos.
Usar las luces altas en carretera es fundamental para anticipar topes, baches o animales en la cinta asfáltica, sobre todo en tramos sin iluminación como la Autopista México-Querétaro o la carretera a Puebla. Sin embargo, en zonas urbanas como Periférico o Avenida Insurgentes, encender las altas puede deslumbrar y provocar multas. La Guardia Nacional Carreteras sanciona el uso indebido de luces altas con multas que van de $2,000 a $4,000 MXN, según el reglamento de tránsito federal. Un dato práctico: si te topas con un conductor que viene con las altas encendidas, baja las tuyas y haz dos destellos rápidos hacia arriba para pedirle que cambie a cortas. Conducir por zonas de neblina densa, como en la carretera a Toluca, requiere usar las luces antiniebla delanteras (si las tienes), no las altas, porque el haz rebota y reduce la visibilidad.
Una recomendación directa: revisa la orientación de los focos cada 6 meses o después de cargar el auto con peso en la cajuela. Un foco desalineado puede molestar a los demás y reduce tu alcance visual hasta un 30%.
El desgaste de los bulbos halógenos es gradual; no esperes a que se funda uno para cambiarlo. Si notas que el haz de luz se ve amarillento o más tenue, es momento de cambiarlos. La PROFECO recomienda verificar el estado de las luces durante el servicio de verificación vehicular, aunque en CDMX solo revisan emisiones, no el sistema de iluminación. Un cálculo rápido: si conduces 20,000 km al año, principalmente de noche en carretera, y tus focos tienen una vida de 800 horas, estarías cambiándolos cada 18 meses aproximadamente. El costo anual de mantener las luces en buen estado ronda los $500 MXN por año si compras focos de marca como OSRAM o Philips en autopartes.

















En mi Jetta 2023, la perilla tiene un dibujo de “Auto” y realmente nunca la toco. En las noches, cuando manejo por Circuito Interior, las luces altas se activan solas si no hay nadie enfrente. Lo mejor: si viene un wey con las altas puestas, un par de destellos y la mayoría cambia. En tres años recorrí 65,000 km entre CDMX y Querétaro y solo una vez me pararon por eso.

Si manejas un Virtus o un Taos y te estacionas en una calle inclinada, la perilla a veces se queda en la posición incorrecta. Me pasó en una subida de Santa Fe: llegué al taller y las luces estaban encendidas desde las 8 am. Lo bueno es que el auto emite un pitido si dejas las luces puestas y apagas el motor. Eso sí, si le cambias los focos por unos chinos, el haz deslumbra un buen y en la verificación te pueden rechazar.

Como taxista con un Vento 2019, siempre uso la perilla en posición manual, nunca en “Auto”. En la gasolinera, cuando apago el motor, me aseguro de que la perilla esté en “0”. El foco halógeno original me duró apenas 18 meses, unos 85,000 km. Un juego de cuesta $1,800 MXN en autopartes de la Merced, pero los cambié por unos OSRAM y el haz es más parejo.

En Monterrey, con el calorón y el sol de la mañana, los plásticos de la perilla se ponen duros. Mi tío tiene un Gol Trend 2015 y la perilla se atoraba; solución: un poco de lubricante de silicona en spray. Para los que manejan en carretera de noche, como en la Saltillo-Monterrey, mi consejo es bajar la velocidad antes de subir una loma: si viene un tráiler con altas, te quedas ciego unos segundos. En subidas pronunciadas el haz de luz no se reajusta sola.


