
Para saber si el volante está recto, el método más directo es sentir la resistencia al girarlo 90 grados a izquierda y derecha con el auto detenido y el motor apagado: si el giro se siente ligero, el volante está centrado; si hay más tensión, es que ya diste una vuelta completa. También podés avanzar o retroceder un metro y ver si el auto se desvía: si tira a un lado, el volante no está recto. Otra forma es asomarte a ver la dirección de las llantas: cuando están alineadas con la carrocería, el volante está derecho. El logo del volante también sirve: si está centrado frente a tu pecho, todo bien. Y lo más preciso: recordar cuántas vueltas diste al estacionar. La mayoría de los autos familiares en México, como un Versa o un Volkswagen Jetta, requieren una vuelta y media desde el centro hasta el tope izquierdo o derecho. Si das una vuelta completa al volante, las ruedas delanteras giran unos 12 grados, según datos de ingeniería automotriz validados por la SICT en su Guía de Seguridad Vial (2024). Con un neumático común 195/65R15, una desviación de solo 6 grados (media vuelta) genera desgaste irregular que reduce la vida de la llanta hasta un 15%. En 40 000 km de manejo en CDMX, eso equivale a unos $2 500 MXN extra en reemplazo de llantas, según estimaciones de PROFECO en su estudio sobre desgaste de neumáticos (2023). O sea, por cada 100 km con el volante mal puesto, el desgaste cuesta alrededor de $6.25 MXN. Por eso, desarrollar el hábito de enderezar el volante al estacionar no solo facilita la siguiente maniobra, también ahorra dinero.

Cuando estaciono mi NP300 en la obra, me fijo en el logotipo de : si está centrado con mi pecho, el volante está recto. Si no, lo ajusto antes de apagar el motor. En las calles de Monterrey con tantos topes, a veces el volante se mueve solo al frenar. El logo del volante es una referencia rápida y confiable. En terrenos irregulares, el volante puede desplazarse solo. Siempre verifico antes de bajar para no batallar al arrancar.

En el tráfico de Periférico, cuando me bajo rápido, muevo el auto un metro hacia adelante para sentir si el volante está recto. Si el K3 tira a un lado, ajusto. La dirección de este coche es muy precisa y se siente fácil. Mover el auto un poco ayuda a confirmar la alineación. En CDMX, las calles angostas obligan a estacionar con cuidado. Un volante torcido al salir puede hacerte golpear la banqueta.

Cuando reviso un seminuevo en el lote, me agacho a ver las llantas. Si las ruedas delanteras están alineadas con la carrocería, el volante está recto. Si no, es señal de que golpearon una banqueta. Esto es común en Guadalajara por los topes altos. La posición de las llantas delata el estado del volante. Un golpe en la banqueta puede desalinear toda la suspensión.

En mi Jetta, sé que de centro a tope izquierdo da una vuelta y media. Cuando estaciono, cuento los giros. Si no recuerdo, giro el volante al tope y luego devuelvo una vuelta y media para que quede recto. Es el método más exacto para no batallar al salir. Llevo 10 años usando este truco en las calles empinadas de la CDMX. Contar vueltas evita accidentes al arrancar en pendiente.


